Sábado 4 de Septiembre del 2010, Same Shit, Everydays!
Mucho tiempo. Sé que no soy persona de fiar. Sé que mi palabra no vale. Sé que los demonios me devoran por dentro. Pero a parte de eso no sé muchas más cosas. Todo son dudas en un inmenso desierto donde el Sol golpea con sus rayos de conciencia y promesas incumplidas; de reproches y malas respuestas; de silencios y medias palabras; de todo aquello que un día prometí que haría; de sueños, esperanzas, alegrías y tristezas.
El año termina, pero para mi hace ya demasiados meses que acabó. Desde entonces he estado viviendo en un espejismo que yo mismo he creado, en una ilusión que me aseguraba que pronto las cosas cambiarían, que si no hacía las cosas eran por buenas razones. Y me creía todo eso, pero muy en el fondo (aunque por las noches salía a la superficie para torturarme y robarme el sueño) sabía que lo único que estaba haciendo era evadiendo responsabilidades. Y lo peor es que esas responsabilidades eran hacía mi, eran mis sueños, mis deseos y lo que quería hacer. Pero no lo hacía (hago).
¿Cambiarán las cosas? No lo sé. Muchas noches he pensado que no tengo remedio, que siempre estaré abocado al fracaso, a tener en mente cientos de cosas que me gustaría hacer, pero no hacerlas. Quizás sea así. O quizás pueda cambiar eso. Quien sabe (who knows).
No voy a hacer balance de éste año que hoy nos deja, ni voy a llenar una lista con los propósitos para el que vendrá a continuación. Sólo quiero barrer de un plumazo todos estos últimos meses y esperar que pueda despertar y preguntarme: "¿Qué coño estoy haciendo con mi vida?" y despertar.
Pronto, muy pronto (espero, deseo, intentaré) empezaré a cumplir promesas (y la mayoría me las hice a mi mismo hace mucho tiempo) y supongo que explicaré unas cuantas cosas (más para quedarme tranquilo que porque deba hacerlo).
¿Feliz Año? Sí, por qué no, por pedir y desear que no quede...