Miércoles 8 de Septiembre del 2010, Same Shit, Everydays!
Nota mental: No acudir nunca más a un acto familiar/social/multitudinario que exija madrugar si se tiene una resaca de espanto.
No puede ser, hay algo que funciona mal. Sabía desde hace meses que hoy tenía comunión (mi primito se hace mayor), lo que significaba que tenía que madrugar mucho (sobre todo para ser un Domingo) y aguantar todo el día intentando tener buena cara. Hasta ahí todo correcto. Desde hace varias semanas me había convencido de que el día anterior (es decir ayer) no iba a salir, me quedaría en casa, vería una peli y prontito a dormir. Seguimos por buen camino. Esta semana más de lo mismo, el sábado no salgo y bla bla bla.
Y llega el día en cuestión (ayer mismo), sigo manteniéndome firme en mi idea de no salir, aunque me queda la cosa esa de que no estaría mal tomar algo por ahí, pero nada, que al día siguiente hay que madrugar. Va pasando el día, llega la tarde y vamos bien, no nos desviamos del plan. Es entonces cuando un amigo pregunta si saldré. Bueno, es lógico, es la pregunta más normal del mundo y tengo la respuesta ensayada y preparada: "No, hoy no salgo, que mañana madrugo mucho y estoy cansado de trabajar toda la semana, el finde que viene salgo", pero, extrañamente y sin saber por qué la frase que sale es: "Bueno, pero tranquilito, un par de copas y a casa". ¿Qué ha pasado? ¿Quién me ha suplantado y ha dicho eso por mi? En fin, que ya no puedo hacer nada, así que habrá que salir, tomar algo con los amigos y a casita a descansar.
Bueno, después de todo no es tan mal plan, ¿verdad? Seguramente si me quedo en casa también estaré delante del ordenador unas horas, así que no importa que en vez de eso lo pase en un bar hablando con los colegas. Así que salgo sin remordimientos. Y, por supuesto, estoy convencido de que va a ser sólo un rato y así se lo dejo claro a todas las personas con las que me cruzo. La noche va avanzando, tomando algún cubatilla, hablando con la gente, todo bien. Hasta que miro el reloj y son las cinco de la mañana. Vaya, vaya, parece que se me ha hecho un poco tarde, despedida rápida, apretón de manos a los chicos, dos besos a las chicas y a casa. Pijama, cama y a dormir.
Y llegamos al punto inicial del día de hoy. Unas cuatro horas después de haber apoyado la cara sobre la almohada hay que levantarse, con una resaca indecente, un cansancio impresionante y encima con un oído taponado. Y con la perspectiva de un día MUY largo por delante. Para colmo ha hecho demasiado calor, creo que me he puesto algo moreno y todo.
Menos mal que me he ido recuperando poco a poco y el cordero asado de la comida estaba bastante rico. Eso sí, la mala cara y las ojeras no me las quita nadie. Y la resaca de la mañana tampoco. Y lo de las resacas es otro tema, porque ayer no bebí tanto (vamos unas copichuelas, lo normal, no iba a gatas ni me caía ni nada de eso), pero hoy tenía una resaca que no era normal y el cuerpo como un trapo sucio y desgarbado. ¿Me estaré haciendo viejo?
Haz click aquí para leer éste artículo.
Ya tengo todos los papeles preparados para hacer la declaración de la renta, al final parece mucho más sencillo de como lo pintaban mis padres, aunque he armado un pequeño revuelo para organizar todo el papeleo. Mañana se verá cuanto me tienen que devolver. Sí, me debería salir a devolver, que por algo el señor IRPF se lleva un peñizco de mi sueldo, y de algo tiene que servir la cuenta vivienda (ya estoy atado a comprar un piso en los próximos años o vendrá hacienda a darme un palo tan grande que me dejará temblando). Pero eso será otra historia (seguramente triste historia).
Y ya basta de papeleo legal y de dinero, bastante tengo con hacer que mis cuentas cuadren (cosa que es bastante difícil últimamente). Mañana otro día de trabajo, el día de la Marmota se repite.
Hoy ha sido uno de esos Lunes que se hacen especialmente duros, sea por lo que sea. En mi caso ha sido por tener mucho sueño, demasiado para un Lunes. Y por no estar muy centrado. A decir verdad no me centro mucho últimamente. En fin, el día ha pasado más bien lento y en la vuelta a casa me he dado una cabezadita en el tren.
Los días van pasando poco a poco, pero cuando me doy cuenta ya se está quedando atrás una semana tras otra, sin compasión.
Por aquí tengo las cosas bastante liadas, el escritorio está lleno de papeles, sobres, pases de tren y cualquier otra cosa donde se pueda escribir, llenos con cientos de anotaciones. Mis listas de cosas por hacer se van alargando (innecesariamente en algunos casos).
El caso es que estoy bastante metido en el desarrollo del sitio éste. A decir verdad tengo cosas planificadas hasta final de año (por lo menos), requisitos, características, modificaciones, mejoras, etc, etc... Y cada día voy añadiendo cosas nuevas, veremos en qué termina todo, de momento me sirve para mantenerme bastante ocupado y (por que no decirlo) ilusionado.
Y el resto del tiempo (bueno, descontando todo lo que paso vagueando, perdiendo el tiempo navegando, viendo películas o simplemente mirando al infinito) lo paso enredando con Linux. Acabo de reinstalar Kubuntu en el portátil, pero bueno, esa es otra historia que merece ser más ampliamente contada.
Estoy pensando en darme algún caprichito, de momento lo que más barajo es una nueva cámara de fotos digital, un monitor TFT de 20 pulgadas y/o un par de discos duros grandes. Además tengo que cambiar la placa base de uno de los ordenadores, menos mal que está en garantía, pero me da miedo que estén tres meses para cambiarme una triste placa base...
Bueno, veremos que pasa mañana, se presenta igual de somnoliento que hoy, al final tendré que empezar a beber café para mantenerme bien despierto....