Sábado 4 de Septiembre del 2010, Same Shit, Everydays!

Navegando un poco he encontrado uno de esos típicos textos de humor que tanto gusta mandar como cadena. No está mal del todo, y estoy seguro que unas cuantas personas de mi empresa se verán identificados en uno o más puntos...
Peticiones y Soluciones
Después de cada vuelo, los pilotos de todas las lineas aéreas rellenan un formulario, llamado "gripe sheet", en el que informan a los mecánicos de los problemas que han encontrado en el avión.
Los mecánicos corrigen los problemas, documentan las reparaciones en el formulario y los pilotos lo revisan antes del siguiente vuelo.
Que no se diga que las tripulaciones de tierra carecen de sentido del humor...
Aquí están algunas peticiones de mantenimiento realizadas por pilotos de la compañía Australiana Quantas (marcadas con una P) y las soluciones anotadas marcadas con una S) por los TMA´s.
Ya se me ha acabado el bono mensual del tren, aunque éste mes no lo he aprovechado mucho, la verdad. Y ahora que tengo metro a cinco (o siete) minutos de casa, no sé si seguir yendo en tren a trabajar o pasarme al metro.
La verdad es que analizando fríamente los pros y los contras de ambos transportes, el metro debería ganar por bastantes puntos, pero no acabo de estar convencido del todo.
Económicamente hablando es más rentable el metro, el bono anual es bastante más barato que la suma de bonos mensuales del tren, y además me permiten hacer todos los viajes que quiera (y a lo largo del año me veo obligado a ir en metro en numerosas ocasiones).
Aunque la estación de tren y la boca del metro están a una distancia parecida de mi casa, para ir al metro no tengo que bajar un montón de escaleras, que luego tengo que subir a la vuelta. Eso se traduce en un menor tiempo en ir y venir de la parada, así como más seguridad en días en que llueva mucho (las escaleras son un verdadero peligro).
La frecuencia de metros es casi el doble que la de trenes, ya no tendría que esperar diez minutos en una estación al aire libre, congelándome, porque he perdido el tren por escasos segundos.
Sólo con eso debería ser suficiente para pasarme al metro, pero hay otras cosas que me hacen dudar (y mucho).
El tren tarda algo menos en llegar a mi destino, aún sumándole el tiempo de más que tardo en llegar a la estación, aunque el resultado final sólo sean dos o tres minutos menos. Además es la última estación, lo que impide que me pase, y sabiendo lo despistado que soy y lo distraído que suelo ir por las mañanas, estoy seguro que más de una vez me pasaría de parada.
Pese a que el metro tiene una frecuencia mayor que el tren, el último metro es bastante anterior al último tren. Y los fines de semana, por la noche, también acaban antes y empiezan más tarde (o eso creo).
Y una de las cosas más importantes: la comodidad. Tres días por semana voy con mochila al trabajo. En el tren estoy acostumbrado a sentarme donde hay bastante sitio en frente, es decir, donde no estás pegando con las piernas del que se siente delante de ti. Para mi es mucho más cómodo, puedo dejar la mochila entre mis piernas, quitarme la chaqueta, etc. Sin embargo en el metro no hay sitios como esos (los que hay junto a las puertas no cuentan, porque en la tercera parada ya está abarrotado y te tienes que levantar). En el metro no sé donde dejar la mochila, casi siempre acaba en el pasillo del medio, y suelo llevar cosas muy delicadas en ella. Además el metro no tiene las baldas (o lo que sean) que tiene el tren sobre los asientos, así que no tengo ningún sitio donde dejar la chaqueta, el paraguas, la mochila si tengo que ir de píe, etc. En el aspecto de comodidad, el tren le da muchísimas vueltas al metro, es un autentico engorro el subir al metro con el paraguas, la chaqueta y la mochila, y no saber donde dejarlo, ni donde sentarte sin molestar a todo el mundo y con sitio suficiente para dejar todos los bártulos.
Estos son los contras racionales, de los que realmente excluyentes sólo sería el último. Pero hay más. Queda lo irracional, aquello que sabes que es una tontería o deberías olvidar, pero no se puede. El tren ha sido una constante en mi vida desde hace unos cuantos años (seis si no me equivoco). En éste tiempo he viajado en él casi diariamente. Una gran parte de mi vida gira en torno a él. La primera vez que vi a una persona, el primer regalo que recibí de alguien especial... Y no sólo eso, el darle la espalda ahora sería dar la espalda a muchas cosas. Sé que no debería ser así, pero soy demasiado sentimentalista, inconscientemente otorgo demasiada importancia sentimental a cosas o situaciones a las que no debería. El tren se ha convertido en una rutina más, en un objeto más de mi vida cotidiana, como el despertador, las gafas o las llaves de casa. Casi creo conocer a toda la gente que se monta en al vagón en el que suelo ir, sé en qué parada se bajan, que periódicos leen, sé más de su vida que de muchos conocidos. Podría saludar al hombre que me cruzo todos los días en las escaleras bajando al tren, o a la chica que suele sacar a su perro a esas horas. Podría hablar con la gente del vagón sobre sus gustos literarios o sobre sus estudios. Al igual que esas personas lo pueden saber de mi, al verme día tras día en el mismo vagón y en el mismo sitio (siempre que puedo).
Como he dicho, es algo irracional. Cuando me he aferrado a algo durante años, cuesta mucho deshacerse de ello. Y aún queda la última cosa. En el metro desaparecería la esperanza? ilusión? masoquismo?, bueno, lo que sea, de encontrarme con alguien. Y eso era algo que siempre me hacía intentar coger un tren determinado y sentarme en un vagón determinado. Por lo menos en esos viajes, después del nerviosismo inicial, me sentía a gusto.
Bueno, tren o metro. Supongo que la racionalidad me haría decantarme por el metro, aunque no me gustan nada como son sus asientos ni como están dispuestos. Si solamente tuviesen un par de asientos laterales sin nada en frente como tiene el tren... (y el caso es que antes los tenían, pero los debieron quitar para que cupiese más gente de píe).
Se supone que debía tener la semana entera para decidir qué haría, pero no ha sido así, como siempre lo he pospuesto para el último momento. Y al final no he decidido nada.

Esta mañana por fin he salido de mi reclusión en casa. Aunque sólo haya sido para andar los escasos metros que me separan del ambulatorio. He llegado a la sala de espera aproximadamente dos minutos después de la hora a la que tenía cita y, para mi sorpresa, he entrado a la consulta casi de inmediato. Algo totalmente inaudito en esto de la sanidad, donde la puntualidad no es precisamente uno de sus grandes dones.
El médico me ha dado el alta y ha aprovechado para comentarme sus problemas informáticos (una vez más), aunque hay que reconocer que el tipo es bastante majo y lo hace de buena fe. Al salir del Centro de Salud he vuelto rápidamente al calorcito de casa. En la calle no hacía excesivo frío, pero si lo suficiente para que no me apetezca estar en ella más tiempo del estrictamente necesario.
Así que ya tengo el Alta médica. Aún siento un picorcillo en la garganta y la cabeza da unas vueltas de vez en cuando, pero supongo que con un poco más de reposo se irá todo eso.
Hoy también he aprovechado para volver a ver La Guía del Autoestopista Galáctico. La primera vez que oí hablar de esta película me llamó moderadamente la atención, pero la deseché pensando que sería la típica comedia tonta, sin sentido ni cabeza. Pero cuando la vi descubrí que no era así, ni mucho menos. No es ninguna obra maestra pero es un film bastante divertido, con un montón de buenos personajes (como Marvin, un robot cabezón y maniaco-depresivo). Tiene unos cuantos diálogos bastante buenos (el monólogo de la ballena es algo memorable), pero lo mejor sin duda son los comentarios del Narrador/Guía, hay bastantes, uno de los que recuerdo ahora (pese a no ser de los más cómicos) es:
Bueno, supongo que esta tarde veré un par de películas más mientras me resguardo al calor de la calefacción. Estoy cansado de estar en casa, pero tampoco me apetece mucho salir con el frío que hace en la calle, además las buenas compañías escasean últimamente.

Hoy es miércoles. Llevo desde el Lunes recluido en casa. Al final parece ser que sí estaba enfermo. Pese a pasar una noche de Domingo a Lunes Horrible (con mayúscula), levantarme con la cabeza, la garganta y el estomago hechos un asco, cometí la estupidez de ir a trabajar. En el viaje en metro estuve a punto de morirme. En el trabajo duré unas cuatro horas, lo justo para que tuviese fuerzas para volver a hacer el viajecito, esta vez hasta casa. Por si fuera poco, el lunes fue el día que el tiempo decidió que debía empeorar, y no de una forma escalonada, sino lloviendo a cantaros y haciendo un frío de mil demonios.
El resultado fue que el Lunes al mediodía tenía unos 39 grados de fiebre y el cuerpo como si me hubiesen pegado un par de palizas seguidas (y luego hubiesen repetido otra vez). Estuve todo el día en la cama y volví a pasar una de las peores noches que recuerdo en mucho tiempo (y eso que las noches malas son una constante en mí). Delirios, depresiones, mezclas de sueño con pensamientos reales, tonterías con lucidez. etc...
Ayer Martes el médico estuvo en mi casa (por segunda vez en tres meses, y yo que no me solía poner muy enfermo...) me diagnosticó gripe y me dio la baja. Hoy me encuentro algo mejor, aunque aún tengo la cabeza un poco ida. Si todo va bien, el viernes como muy pronto o el Lunes como muy tarde estaré otra vez trabajando, que lo de estar en casa sin hacer nada es muy aburrido, me canso de estar en la cama, no hay mucho que hacer, y encima estos días no cobro nada.
Si el otro día comentaba que se me había fastidiado uno de los monitores (y con tanto ajetreo aún no he llamado al servicio técnico) hoy ha sido la PDA la que no enciende. Definitivamente lo mio es la suerte, he reprimido el impulso de abrir la ventana y tirarla por muy poquito. ¿Qué coño le pasará ahora? o, mejor, ¿Por qué coño me tiene que dejar de funcionar todo a mi?. Lo peor de todo es que hacía unos días que no la sincronizaba, no se ha perdido mucho, pero había cogido la costumbre de escribir en los viajes de ida y vuelta del trabajo, así que habré perdido lo de tres o cuatro días. Dudo mucho de que me acuerde de lo que había escrito, y tenía la sensación de que no era malo del todo. en fin, ahora por lo menos ya puedo pedir algún libro para los viajes, que lo estaba retrasando precisamente porque escribía algo.
Y no voy a seguir mucho más, porque tengo la impresión que, con el día que tengo, lo único que haría sería maldecir mil y una cosas y criticar todo lo criticable... siempre puedo achacarlo a que estoy enfermo, pero creo que no serviría.
En breve a tomar mi Amoxicilina (no me he aprendido el nombre, es que tengo aquí las cápsulas), y a la cama, espero que sea una noche tranquilita. Y mañana a ver qué tal me levanto, espero que ya esté más o menos bien.

Llevo todo el día con dolor de cabeza, de garganta y mal cuerpo en general, creo que he cogido frío o algo. Como mañana me levante así o me quedo en la cama o en el trabajo me puede dar algo.
Ayer al final salí un rato, a estrenar el metro que tengo a cinco minutos de mi casa, a tomar algo y al cine, que hacía más de seis meses que no iba. Vi Apocalypto, la última de Mel Gibson como director. La peli no está mal del todo, aunque hay cosas que no me convencen del todo. Iba a haber hablando hoy sobre ella, pero me cuesta no estar tumbado en la cama y no pienso con mucha lucidez (menos que de costumbre, incluso), así que lo dejo para otro día que esté mejor.
En fin, ahora a la cama, a ver si consigo dormir algo y mañana me levanto mejor, aunque no tengo muchas esperanzas en que sea así...

Ayer volvió a ser un día muy largo. Aunque el comienzo fue algo desconcertante. El Jueves me acosté a eso de la una. Me desperté sobre las cinco de la mañana, miré el reloj y pensé "¿Por qué está el despertador puesto si es sábado?". Lo desconecté, volví a apoyar la cabeza en la almohada y me quedé pensando. Dos minutos después, decidí que no, no era sábado, sino viernes, así que volví a conectar el despertador, solté un par de juramentos e intenté volverme a dormir. Me costó volver a coger el sueño y sólo lo hice en cortos intervalos de tiempo, excepto cuando tenía que levantarme, que no oí el despertador y me levanté unos diez minutos más tarde. Ducha rápida, exprimir naranjas, desayunar, hacer la cama, vestirme y largarme al tren a toda velocidad.
El día laboral algo tranquilito, con varias visitas al baño para lavarme la cara y despejarme un poco.
A media mañana mensajito al móvil proponiendo tomar algo a la noche. Un viernes... después de madrugar mucho, de toda una semana de sueño escaso... Por otra parte no salía desde Nochevieja... Como las decisiones no son mi fuerte me lo jugué todo a la maravillosa Bola mágica del 8, que nunca me ha mentido en nada que le he preguntado. La respuesta fue "You may rely on it", que viene a ser algo así como "Puedes confiar en ello". La decisión estaba tomada.
A las tres de la tarde, después de salir del trabajo, tocó comer una hamburguesa. y nada de la comida basura del Burger King (que por otro lado me gusta bastante), sino una en condiciones, con bien de carne, queso y algo de bacon, acompañado de unas buenas patatas fritas.
Tras esta sana y nutritiva comida, cogimos coche y pusimos rumbo a Miraballes, para retomar una de las costumbres que sufrió parón navideño: Las partidas de rol de los viernes por la tarde. Nos solemos juntar entre 4 y 7 personas para pasar la tarde echando una partidilla al Dungeons & Dragons (Dragones y Mazmorras, claro). Incluso tenemos un Blog donde relatamos las experiencias (aunque no está actualizados con las últimas aventuras).
En fin, que estuvimos tirando dados, comiendo patatas fritas y riéndonos (porque resulto ser una partida bastante cómica) hasta las diez y pico de la noche. Luego de vuelta a Bilbao y allí a coger el tren.
Y sin pasar por casa fui a tomar algo. A eso de las dos decidí que ya tenía suficiente por ese día. Llevaba mucho tiempo levantado, estaba cansado y tenía sueño. Así que a casa a dormir... Hasta hoy, que me he levantado sobre las dos de la tarde.
Ahora toca tarde en casa mirando alguna cosa o simplemente vagueando (opto por esa segunda opción, aunque luego me arrepienta de no haber hecho nada) y ya se verá si a la noche se sale o no.

El día de hoy ha sido algo movidito. Por la mañana ha habido cierto revuelo en el trabajo, demasiadas cosas que hacer a la vez. Y de propina una hora de reunión.
Al mediodía hemos tenido que esperar casi tres cuartos de hora para que nos librasen un par de mesas para comer, así que hemos comido rápido y, aún así, hemos llegado tarde a trabajar.
A la tarde, algo más tranquilito, hasta la revisión de sueldo...
Y éste año he sido un chico bueno. He asentido a todo lo que me decían muy dócilmente. He pasado de las discusiones del año pasado, de rifi-rafes y de poner mala cara mientras me quejo por lo evidente. El resultado ha sido el mismo, una subida moderada, que porcentualmente hablando no está mal, pero que sigue dejando un total algo escaso. Pero bueno, quizás el año que viene sea mi año... ¿por qué no?
Después de eso, he salido media hora tarde de trabajar y, como ya va siendo tradición después de revisiones de sueldo y demás, hemos ido a tomar algo al irlandés de turno, donde se reúne la mitad de la empresa a beber cerveza y criticar, y no estrictamente por ese orden.
Ha resultado ser mucho más moderado que las otras veces, ya no criticamos ni nos quejamos tanto, ¿será que nos estamos volviendo muy pasotas?
Sobre las ocho y media hemos decidido que ya era hora de ir cada uno a su casa. Y en ello estaba, casi llegando al tren, cuando he notado movimiento en uno de los bolsillos del pantalón. Lo primero que he pensado ha sido "pero si el iPod no vibra...", luego me he dado cuenta de que era el otro bolsillo (sí, el del lado contrario, tengo un problema de percepción), era el teléfono que, evidentemente sí vibra. Lo raro ha sido que me haya percatado de que estaba sonando, porque no me suelo dar cuenta. El caso es que ha sido algo como "te vienes a casa a jugar al Buzz". Yo estaba algo cansado y ya me había hecho a la idea de ir a mi casa, pero no sé decir que no...
Hemos jugado un par de partidas al juego (que para quien no lo conozca es algo así como un concurso televisivo sobre música, con pulsadores y todo), donde he demostrado mis profundos conocimientos musicales, perdiendo estrepitosamente la primera partida, pero ganando de una manera apabullante, con chulerías y un saber estar inigualable (¿o hay algún problema o impugnación al respecto?).
Todo ello acompañado de cacahuetes, cerveza, patatas fritas y crema de cacahuete. Y por cierto, muy chulo el piso, pequeñito pero coqueto, con colecciones de peluches y perfumes incluidas.
En fin, ha estado bien, habrá que repetir otro día, pero esta vez con el juego de preguntas generales, no sólo de música. Si hace falta se pone bote y se compra!
Después de eso ha sido coger el penúltimo metro (cómo puede haber una parada de metro con tantas escaleras para llegar al andén? ya sé que el barrio está algo elevado, pero...) y llegar a casa hace un ratito. Y en nada a la cama, que mañana se madruga mucho.
P.D: Uno de mis monitores acaba de decidir que está cansado de mostrar imágenes, y no hay manera de que se encienda.
El trabajo, además de fuente de dolores de cabeza, caberos, situaciones estresantes y alguna que otra remuneración económica, también proporciona una gran cantidad de entretenimiento gratuito.
Todavía no ha salido oficialmente el nuevo Windows Vista, aunque ya llevamos varias semanas trasteando con su versión (casi) definitiva. El Sistema Operativo en sí me parece un fraude total, pero bueno, de momento nos quedamos con un acrónimo en clave de humor. Por el bien de Microsoft esperemos que no se cumpla.

El otro día leí en el Blog de Godtime una entrada con un video presentado en Notodofilmfest.com (donde se han visto grandes cortos en los últimos años) que parodia la creación del canon de la, tan amada, SGAE.
Es, cuanto menos, gracioso, y no creo que la gestación del dichoso canon fuese muy diferente a lo que se relata en el corto...

Hace un par de meses, escribí una enérgica queja contra el Internet Explorer por su total falta de respeto a una serie de estándares creados con el fin de ayudar a desarrolladores y usuarios a disfrutar al completo de las webs, en cualquier situación (plataforma, navegador, idioma) y circunstancia (usuarios con discapacidades visuales, auditivas...).
Una de las cosas que el navegador de Microsoft se negaba a interpretar eran las transparencias en las imágenes con formato PNG Si se quería usar transparencias se tenía que recurrir al formato gif que cuenta con varias desventajas comparándolo con el png.
Bueno, no es del todo cierto que Internet Explorer no soporte las transparencias, pero no lo hace de una forma adecuada o automática. No me voy a extender mucho en el tema, más que nada porque tengo muy poca idea, sólo me he informado lo justo para poder solventar el problema. Pero para quien le interese hay bastantes páginas por donde empezar.
Lo que me interesa a mi es la solución. Sabemos que hay una serie de filtros visuales que nos pueden ayudar a que Internet Explorer aplique bien las transparencias. Y también cómo se pueden aplicar a las imágenes que queramos. Entonces, si esto existe, también tiene que existir algún script que lo haga automáticamente.
Y por supuesto que lo hay. Después de buscar un poco, casi todas las páginas me mandaban aquí. Así que le eché un vistazo al script, que pintaba bastante bien. Y lo cierto es que funciona bien, aunque no en todos los escenarios posibles. Para Internet Explorer 7 es inútil, ya que éste navegador (al fin) parece que trata bien las transparencias en pngs. Y con versiones anteriores al 5.5 el script no funciona muy bien (de echo se dejan de ver las imágenes).
El dilema entonces es si aplicar el script y arriesgarse a que los usuarios de Internet Explorer 5 o inferior lo vean incorrectamente. Pero teniendo en cuenta que ya existen bastantes fallos en el diseño para estas versiones, y que su uso está realmente limitado (hay que estar muy loco para, hoy por hoy, utilizar un Internet Explorer con una versión inferior a la 6), la solución ha sido usar el script y dejar a los usuarios de Internet Explorer 5 o inferiores con unas imágenes con un feo fondo gris.
Y, poco a poco, iré pasando de estos scripts y otros hacks que hay que usar para que la página se vea bien en un navegador mal hecho, así que dentro de un tiempo, probablemente se verá mal la web si se visitan desde uno de estos navegadores, pero eso ya me importa bastante poco, si la gente no se ha ido concienciando de que utilizar otros navegadores beneficia a todo el mundo, yo mucho más no puedo hacer.
Bueno, siguiendo con el script en sí, sabiendo las versiones en las que se puede utilizar (5.5 y 6), el paso siguiente es utilizar uno de los Conditional Comments del Internet Explorer para discriminar la llamada al script sólo en las versiones que nos interesen.
Hay días en los que por alguna razón (alineamiento de los astros, maldades de la suerte, jugarretas del destino...), nada sale bien. Las cosas que deberían funcionar correctamente empiezan a fallar sin motivo aparente, unas detrás de otras.
Entonces viene el inicial cabreo, seguido de la posterior desesperación, para acabar en una total ofuscación al comprobar que te resulta imposible hacer lo que se supone que tienes que hacer. Y, sobre todo, al ver que todo lo que has estado preparando y haciendo en la última... hora? dos horas? tres horas? No ha servido de mucho.
Por supuesto, casi siempre se acaba encontrando alguna solución factible para ese tipo de contratiempos, pero requiere volver a repetir (una vez más) un montón de cosas, e invertir otra gran cantidad de tiempo, pero la cabeza ya ha caído bajo la sombra de la ofuscación y la tormenta de la rabia, así que todo empieza a importar bastante poco, y lo último que quieres es seguir malgastando tu tiempo, cuando hace una hora que tenías que haberte ido a casa.
Son muchas las canciones de "Los Suaves" que me gustan, además de las letras, suenan bastante bien, es uno de los grupos en castellano que mejor mantienen el espíritu del Rock'n'roll. Dejo como (otro) tema pendiente hablar de ellos en otra ocasión.
Tienen una gran cantidad de canciones un tanto pesimistas y oscuras, pero la mayoría de ellas tienen una letra muy directa, con la que muchas veces me siento identificado en mayor o menor medida.
Esta canción en concreto me asombró desde la primera vez que la escuché. Habla de perdidas e ilusiones rotas, de como se siente una persona después de haber perdido a alguien que amaba de verdad. Creo que toda la canción es un cúmulo de sentimientos que ha experimentado mucha gente. centrado en el sentimiento de impotencia al desear con todas tus fuerzas algo que cambie esa situación, pero no poder hacerlo. Si pudiera...
Si Pudiera
Si pudiera a la tienda de los sueños ir a comprar
con poco dinero todo lo que hasta ahora pude ganar
y si allí vendieran billetes para el tren de "otra oportunidad",
encargaría un ticket de ida a la estación perdida
donde mi vida fue a descarrilar.
Si pudiera desde aquel momento volver a empezar.
Ilusiones, castillos de arena en el fondo del mar.
Esperanzas, así que... ¿eso es todo? se me pasó el tiempo,
es ya tarde, tengo miedo de irme a la sombra del cielo,
me queda tan poco y tanto que arreglar.
¿Quien no hizo alguna vez locuras por una mujer?
¿Quien no quiso alguna vez algo que no pudo tener?
¿Quien no hizo alguna vez locuras por una mujer?
¿Quien no hizo alguna vez...?
Si pudiera...
Si pudiera desterrar de mí la esperanza de verte
y olvidarme de todo aquello que no se puede cambiar.
Despedidas, si quieres un recuerdo te regalo mi pena
y esta noche duermo solo y quizás te encuentre en mis sueños,
que es donde solo te puedo encontrar.
Si pudiera pasear por las calles sin hacerme preguntas
y en la noche escuchar a la luz en la oscuridad.
¿Qué me has hecho? me quitaste la vida, sólo pienso en la muerte
y poco a poco los pasos se hunden en el aire negro,
ladran las estrellas, llora la ciudad.
¿Quien no hizo alguna vez locuras por una mujer?
¿Quien no quiso alguna vez algo que no pudo tener?
¿Quien no hizo alguna vez locuras por una mujer?
¿Quien no hizo alguna vez...?
Si pudiera...
Otro domingo más. Víspera de un nuevo comienzo de semana. Fin de semana aburrido sin mucho que hacer. Bueno, al menos he aprovechado para dormir y para poner al día un par de cosas. Pero poco más.
Tengo un problema con los fines de semana. Se supone que es cuando más tiempo se tiene para hacer cosas que tienes pendientes, pero casi siempre me lo acabo pasando sin hacer nada, y estoy el resto de la semana intentando sacar tiempo de dónde sea. Y luego me quejo de que tengo la impresión de que ando perdiendo el tiempo.
Estos últimos días he tenido la espalda fatal, sobre todo el Viernes a la noche, casi no podía agacharme, ni siquiera un poco. Creo que debería hacer lo que llevo años diciendo... ir a la piscina a nadar todas las semanas. Pero tal y como soy yo, acabaré sin poder moverme antes de que empiece a ir a nadar.
Veremos qué tal empieza mañana la semana, de momento se presenta como una sucesión de días rutinarios que podrían ser copia de cualquier otra semana laboral de los últimos tiempos... pero quizás no, quien sabe.
¿He soñado con una canción? Una estrofa, una melodía... en el sueño sonaba bastante bien, tenía una guitarra en las manos y cantaba una y otra vez la estrofa para que no se me olvidase mientras buscaba algo para apuntarlo. Bueno, esto no se aleja tanto de la realidad, muchas veces improviso algo en la ducha y luego me tiro el resto del tiempo que paso duchándome, secándome y vistiéndome repitiéndolo para que no se me olvide, y cuando vuelvo a la habitación intento escribirlo rápidamente. A veces cuando tengo música puesta, se mezcla lo que tenía en la cabeza con lo que sale de los altavoces y se contamina lo que he "compuesto". Y no es solamente en la ducha, cuando estoy solo en casa, suelo pasarme largos ratos cantando, improvisando algo, mientras hago otras cosas, aunque normalmente a los dos minutos no recuerdo lo que he cantado.
Los sueños casi siempre son reflejo de las obsesiones, o al menos en mi caso suele ser así. Debajo de la máscara onírica de caos absurdo y sin sentido se esconde una red de lógica bien tejida, aunque desordenada. Por muy irreales que sean los sueños, siempre escarban en nuestras inquietudes, deseos, obsesiones y temores y nos lo muestran, normalmente de forma desordenada e incoherente. La mayoría de las veces los sueños son una colección de escenas, más o menos entrelazadas entre sí, pero con cambios inesperados de situaciones y personajes. Casi siempre los sueños acaban siendo bastante perturbadores. Cuando están poblados de temores acaban siendo agobiantes, rozando el límite que los separa de las pesadillas. Se pasa mal rato, pero son mucho peores aquellos sueños en los que se cumplen los deseos. Estos logran sumergirnos en una sensación de profunda felicidad, por un momento sientes que todo va bien, y que todo seguirá así. Pero es algo efímero, tarde o temprano acabas despertándote y en un instante recibes el golpe de la realidad casi como algo físico, que te deja aturdido y confuso. El sueño se va olvidando, pero la sensación no desaparece. Una sensación de amargura, de rabia, de desesperación, de lamento.
A veces dan ganas de no despertar, de seguir inmerso en el sueño, degustando esa sensación de placentera felicidad. Excepto cuando los sueños se tornan desagradables, cuando los mayores temores que pueblan la mente toman forma y no sólo se resignan a torturarnos en forma de pensamientos cuando estamos despiertos. En esas ocasiones suplicarías por despertar.
También hay sueños que se disfrutan, que no tocan tanto los sentimientos y que consiguen hacernos pasar un buen rato, como si estuviésemos viendo una película, pero con el protagonismo (casi) absoluto. Desgraciadamente estos no suelen abundar mucho. Una variación de éste tipo de sueños son en los que sabes que estás soñando, y puedes llegar a controlarlos, aunque hay diferentes niveles en éste tipo de sueños. Y sólo cuando se alcanzan los niveles más altos, consigues un Sueño Lúcido de verdad. Incluso se pueden autoinducir estos sueños, aunque requiere una técnica bastante elaborada. Es un tema bastante curioso, hace tiempo estuve leyendo bastante sobre ello y es algo interesante, incluso se me ocurrieron un par de ideas para una historia. Tal vez un día...
Sueños. Muchas veces se convierten en tortura. Y otras veces se tornan placenteros. Así son mis sueños, dueños de mis deseos y portavoces de mis miedos. Sueños. Robando ilusiones, amargando despertares. Sueños, tan despreciables y a la vez tan necesarios.
Ya se ha pasado la mitad de la semana. Ya queda menos para el viernes. ¡Como se nota que es una semana de cinco días laborables! Para variar, duermo poco, descanso menos y estoy más decaído y susceptible. Cada vez estoy más convencido de que necesito: a) Vacaciones. b) Un cambio radical. c) Una mujer. d) Todas las anteriores.
Hoy, después de un día en el que casi no sabía por donde me daba el aire, he estado tomando unas cervezas al salir del trabajo. Mi vida social se ha incrementado en un 348 por cien. Aunque en los últimos tiempos sólo nos juntamos para tomar algo en las despedidas (unos se van y otros llegarán, o eso dicen). El caso es que he llegado a casa a las once y pico de la noche (es decir, hace un rato), cansado, sin ganas de hacer nada y con una perspectiva muy pesimista de los dos días laborables que quedan esta semana.
Volviendo al principio, necesito algo... supongo que cuando lo encuentre sabré qué es.
Hace unas tres horas (a eso de las siete de la tarde) ha terminado la Keynote de Steve Jobs (el mandamás de Apple), dentro del Macworld 2007. A estas horas ya habrá cientos (sino miles) de webs haciéndose eco de lo que allí se ha presentado, así que sólo me limitaré a decir que puede haber mucho revuelo en los próximos meses en el mercado de la telefonía móvil, los teléfonos inteligentes y las PDAs...
Y todo gracias al Apple iPhone, que según Apple juntará en un solo gadget el iPod, y un smartphone avanzado con funciones de PDA. Con un diseño espectacular, una pantalla asombrosa y un control revolucionario, tiene todas las papeletas para ser la revolución tecnológica de éste año. Y todo ello corriendo un Mac OS X como Sistema Operativo.
Se supone que saldrá a la venta en Julio en EEUU, por unos 400 dólares la versión de 4GB y 100 dólares más el que lleva 8GB. Aquí llegará a finales de año y, si seguimos con la tónica habitual de precios, costará mucho más de lo que vale en Estados Unidos.
Hoy han comenzado las rebajas, y de poco ha servido mi (aparentemente firme) propósito de moderar mis gastos después del desmadre económico de las Navidades.
Y eso que lo único que he comprado han sido películas. Todavía no he mirado nada de ropa, o algún libro, o algún otro vicio. Espero controlarme un poquito.
Como dato económico, hoy me han comentado que la previsión para éste año es que suba el euribor un punto más. Malas noticias para aquellos que tienen que pagar una hipoteca.
Bueno, volviendo a las rebajas, he comprado cinco películas. Ayer estuve haciendo una lista con las ediciones de DVDs que me gustaría tener, comparando los precios de las tiendas que me interesaban. En casi todos los títulos ha ganado "El Corte Inglés", con un 25% de descuento en dos o más DVDs (aunque hubiese preferido el 35% del año pasado). Aún así, otras superficies ofrecen descuentos similares aunque no en todas las películas.
Una vez creada la lista lo separé por tiendas. Y hoy he ido a por las correspondientes a "El Corte Inglés", separando las ediciones especiales o de coleccionista, que tienen prioridad.
En general sólo compro buenas ediciones a un buen precio. Siempre hay excepciones, claro, pero la tónica general es comprar ediciones especiales o de coleccionista con, al menos, un DVD de extras que haga que merezca la pena la compra. Y por no más de 12 euros la película (y eso tirando muy por lo alto, que suelen ser menos de diez euros).
En ésta primera ronda de compras me he hecho con cinco títulos, aún no he mirado qué tal son las ediciones, pero a priori tienen muy buena pinta:
Ya se acaban las Navidades. El día de hoy es, tradicionalmente, el fin de la Navidad. Aún durarán unos días más las luces y el ambiente navideño. Y en casa seguirá habiendo turrón y polvorones durante una temporada. Pero, oficialmente, la Navidad ha terminado. Y me alegro bastante. Cuanto antes vuelva a la normalidad, a la rutina diaria, mejor. En los últimos tiempos lo único bueno que tienen las Navidades son los mantecados y los polvorones, el resto es bastante prescindible en estas circunstancias.
Hoy han venido los reyes. No me han traído lo que he pedido, en vez de eso ha habido lo de todos los años: chocolate y ropa interior. Pero bueno, el chocolate nunca sobra, aunque luego me engorde el culo, merece la pena.
Por mi parte, tuve que envolver los regalos anoche, casi me quedo sin papel de regalo, pero los paquetes me quedaron bastante decentes, nada que ver con el abrigo que envolví hace un par de semanas.
Éste fin de semana ha tocado quedarse en casa. Ayer tenía intención de salir, con eso de que era la noche de reyes. Además me lo recomendaba el Tarot, decía algo de que iba a encontrar el Amor, o alguna cosa de esas. Pero uno ya no se fía mucho de que se puedan volver a encontrar esas cosas.
Hoy, como manda la tradición (al menos en mi familia), ha habido, de nuevo, comida familiar. Y, también siguiendo la tradición, ha habido posterior partida de cartas. Y ya ni siquiera tengo suerte jugando, yo pensaba que sólo me quedaba eso, pero también la he perdido.
He estado poniendo al día los gastos y he tenido que repasar los números unas cuantas veces, no acababa de creerme que me haya gastado tanto dinero en tan poco tiempo. Encima que las Navidades son deprimentes y solitarias, me he gastado un dineral considerable entre regalos, caprichos, cenas, copas...
Mañana, un nuevo día de descanso en casa, espero aprovechar para hacer algunas cosas que tengo pendientes, aunque algo me dice que lo único que voy a hacer es el vago.
La música es prácticamente una necesidad para mí. Escuchar una canción es, muchas veces, la única manera de desconectar con todo, o conseguir que me alegre un poco. Cualquier momento es bueno para escuchar música. A veces en el trabajo es el único modo de mantenerme despierto y centrado.
También esta mañana, un compañero de trabajo me ha mandado estas fotitos sacadas a la máquina expendedora de billetes del metro. No es otra cosa que un bonito pantallaza azul de un Windows NT 4!! Que lleva ya unos añitos sin soporte oficial por parte de Microsoft (si no me equivoco éste sistema operativo es del 94 ó 95).
En fin, peligros a los que nos enfrentamos diariamente...