Sábado 4 de Septiembre del 2010, Same Shit, Everydays!
Esta semana se me está haciendo bastante dura y estresante. Ya sé que siempre lo digo, pero esta vez se nota especialmente, sobre todo por ser la primera después de vacaciones. Además, y como es habitual, he dormido bastante poco. El Martes conseguí dormir unas seis horas seguidas, pero anoche apenas llegaron a cinco horas de sueño.
Por el trabajo las cosas andan algo revueltas. Vuelven los sustos de última hora, el estrés y las reuniones. Además, mañana tengo que dar una respuesta definitiva sobre el cambio de puesto, y aún no lo tengo nada claro, supongo que me dejaré llevar y decidiré sobre la marcha, para bien o para mal. El otro día no lo agradecí, pero no sé que hubiese hecho el Lunes sin el impagable apoyo de la pobre a la que torturo con mis neuras siempre que tengo la oportunidad. No dudo en invitarme a comer (la lasaña de bonito no estaba tan mala después de todo) y me soportó durante largo rato mientras me desahogaba y divagaba. No sé como agradecerles a los dos el estar ahí. Muuchas graciasss :-)
Por lo demás, hoy hemos ido a comer unos cuantos del trabajo a una cervecera perdida de la mano de Dios. La excusa era que "celebrabamos" la finalización del Horario Intensivo de Verano. Eso nos ha bastado para juntarnos y darnos un buen atracón. Hemos degustado unas raciones de croquetas y chorizo a la sidra antes del plato grande, que en mi caso ha sido Cordón Bleau. Todo ello acompañado de patatas, ensalada y, como no, cerveza.
A pesar de que al mediodía hacía bastante calor, durante la tarde se ha levantado algo de viento frío, así que en cuanto hemos terminado de comer nos hemos ido al que nos diese un poco el Sol. Después de eso se ha ido yendo la gente, y los que quedábamos hemos decidido ir a tomar algo a otro sitio. Hemos estado en un lugar más alejado aún, aunque bastante bonito, en la costa. El problema era que ahí el viento soplaba bastante más intensa y fríamente, por lo que no hemos durado mucho. Y de ahí he vuelto a casa.
Ahora a la cama, que ya es hora, a meditar un poco sobre la decisión de mañana mientras doy vueltas en la cama y espero que el sueño me atrape.

Esta mañana he leído en el periódico que Bruce Springsteen va a tocar en Bilbao en Noviembre. Presentará su nuevo disco, Magic, que sale a la venta el 2 de Octubre. Ya hay algún single del disco, pero aún no lo he escuchado.
Dará dos conciertos en España, el 25 de Noviembre iniciará la gira europea en Madrid y el 26 llegará a Bilbao, donde tocara en el Bilbao Exhibition Center. Las entradas para los eventos se pondrán a la venta a principios de Octubre (el 2 para el de Madrid y el 9 para el de Bilbao).
Personalmente Springsteen me gusta, pero creo que está demasiado mitificado y sobrevalorado. Es cierto que es un gran artista (sobre todo cuando se rodea de músicos como los de la E Street Band, que le acompañan en éste disco y en la gira), pero a mi juicio le han colocado en un lugar muy por encima de donde debería estar (sin despreciar para nada todo el merito y la valía que tiene como letrista, músico y cantante).
Más datos:
Point Blank - Noticias Bruce Springsteen

Ayer salió a la venta el quinto disco de Pereza (sin contar el álbum de rarezas). El nuevo trabajo del dúo madrileño lleva como nombre "Aproximaciones". Hacía ya cerca de un mes que salió el primer single (Aproximación), el cual no me dejó muy buen sabor de boca.
La verdad es que no soy un gran seguidor de la banda, reconozco que hacen música interesante, quizás demasiado chulesca, mezclando pop, rock y algo de psicodelia , lo que da como resultado unos cuantos temas decentes. No obstante, el disco que más me gusta del grupo es "Los Amigos de los Animales", publicado el año pasado y en el que repasan varios de sus temas junto a un gran elenco de artistas invitados. Impagables las versiones de "La Noria" (con Amaral), "Como lo tienes tú" (con Bunbury), "Matar al Cartero" (Con Deluxe), "Si quieres bailamos" (Con Quique González) y "Animales" (con Carlos Tarque), entre otras canciones incluidas en el disco.
Volviendo a su nueva creación, es un álbum bastante completo, con dieciséis pistas. Sólo lo he escuchado un par de veces y de momento me ha dejado relativamente satisfecho. Tendré que escucharlo más a fondo y concentrado (escucharlo a ratos en el trabajo no cuenta) para poder evaluarlo bien. Como ya se ha convertido en norma habitual, contiene unas cuantas colaboraciones en alguna canción, como la de Iván Ferreiro o Quique González (que sacará disco nuevo el mes que viene, habrá que estar atento).

No andaba muy desencaminado ayer cuando divagaba sobre lo poco que iba a dormir a la noche. Y no es que me costase dormir, una media hora después de acostarme estaba dormido. Pero el sueño no duró mucho, a eso de las dos de la mañana me desperté. Y tuve que lidiar con algo en lo que no había pensado: el calor. Durante más de dos horas estuve dando vueltas en la cama sin poder dormirme, y cuando lo conseguí tan sólo restaban un par de horas para levantarme de nuevo.
Así que en el día de hoy ha predominado el sueño, entre otras cosas. La vuelta al trabajo no ha sido demasiado dura, aunque han caído unos cuantos marrones. Pero hay que tomarlo con calma, no es bueno estresarse.
Pero eso no ha sido nada. Lo verdaderamente importante ha llegado en forma de reuniones. Parece que va a haber reestructuración en el área (bueno, o en el departamento entero), así que me han ofrecido tres puestos. Y aquí es donde viene lo complicado.
Por una parte está la opción de quedarme donde estoy, lo que significa seguir haciendo lo mismo. Lo que no me desagrada demasiado, sobre todo porque el ambiente de trabajo es inmejorable, no concibo un sitio donde esté más a gusto con la gente que tengo a mi alrededor.
La segunda opción es pasar a trabajar con Linux y redes. Algo que me encanta, en donde puedo aprender mucho.
Por último está la integración en un grupo nuevo con unas perspectivas interesantes y un posible paso adelante en la promoción dentro de la empresa.
La decisión tiene que estar tomada para mañana. Y a estas horas todavía no sé qué voy a decir. Es bastante complicado decantarse por una de las opciones, cada una tiene sus cosas buenas. Si fuese por Calidad de Vida Laborar y buen ambiente en el trabajo está claro que me quedaría donde estoy, pero si quiero evolucionar profesionalmente en la empresa debería elegir el nuevo grupo (siempre que me ofrezcan las responsabilidades pertinentes). Y si quiero trabajar en algo que me apasiona de verdad con posibilidades de aprender día a día tendría que ir de cabeza a Linux.
Decisiones, a veces lo ponen muy difícil. También hay que jugar con la decisión que quieren que tome, aunque no he podido percibir hacía donde querían llevarme, está claro que si no elijo la opción que esperan puede haber malas caras después.
Mañana se decide. Seguramente a primera hora, aún me quedan muchas variables que tener en cuenta y muy posiblemente me arrepienta de la decisión, pero que le vamos a hacer, de los errores se aprende.
Ya se acaban las vacaciones. Han sido tres semanas sin dar un palo al agua, sin excesivas preocupaciones y sin esforzarme por casi nada. Vamos lo que se llaman unas vacaciones pasivas vegetando todo lo que se ha podido y más. Mañana tocará de nuevo levantarse a las siete menos algo. Y lo peor de todo es que esta noche apenas voy a dormir, el cuerpo se ha acostumbrado a dormirse muy tarde y levantarse rozando el mediodía. Así que con éste panorama me daré por satisfecho si duermo cuatro o cinco horas.
Por si la vuelta al trabajo no fuese dura de por sí, esta semana están de vacaciones dos personas clave, que podrían reducir las consecuencias del golpe de rutina. Espero aguantar estos días sin agobiarme demasiado, ya veremos.
En éste último fin de semana de vacaciones ha habido de todo. El viernes volví a salir, por último día, a Fiestas de Bilbao. Al final estuve viendo el concierto de Mägo de Oz, que no estuvo mal del todo. Una buena puesta en escena y unas cuantas canciones conocidas. La verdad es que había muchísima gente, pero tan sólo unos cuantos incondicionales que se supiesen más de una o dos canciones.
Fue una noche bastante tranquila, a eso de las cuatro estaba cogiendo el metro para volver a casa a dormir. No tenía ni cuerpo ni ánimos para muchos trotes más. Uno que se hace viejo y empieza a arrastrar un sentimentalismo y una nostalgia apabullante.
El sábado estuve en casa, viendo alguna película y recogiendo un poco la casa, que ya tocaba. A la noche, a una hora más o menos prudencial, cobijé el cuerpo entre las sábanas y espere al sueño.
Hablando de sueño y sueños. Llevo unos cuantos días con unos sueños bastante extraños. Bueno, más que lo habitual. Aunque no sé si esa es la definición correcta, porque la mayor parte del tiempo resultan ser bastante coherentes. Como suele ser la norma, ahora apenas los recuerdo, pero en el momento de despertarme siempre me sorprendo de lo que he soñado. Casi los podría catalogar como "Relatos cortos oníricos", aunque no todos suelen tener desenlace, a menudo me despierto antes del final. Ha habido de todo tipo, aunque lo que más predomina son las historias de ciencia-ficción o terror, también ha habido dramas, misterio, algo de comedia, historias románticas... Es una pena que ya no las recuerde porque algunas mañanas me he sorprendido de la coherencia y la calidad (con ciertos límites) que mantenía el argumento.
Bueno, dejando atrás el pequeño paréntesis de los sueños, seguimos con el fin de semana. Hoy me he levantado sobre las once de la mañana, me he duchado y acicalado un poco (lo justo), he recogido la habitación, me he vestido y he bajado a tomar algo con la familia, como paso previo a la inminente comida familiar que me esperaba. No sé que temperatura haría a la mañana, pero el calor era bastante asfixiante.
Celebrábamos las Bodas de plata de mis tíos. Que bonito es el amor, cuando dura. Hemos estado unas cuarenta personas comiendo. Yo me esperaba más comida de esa de la "alta cocina", pero lo cierto es que no ha estado mal. Algo de embutido, croquetas y derivados, pimientos rellenos de bacalao y luego entrecot. No ha sido nada espectacular (sobre todo para los cuarenta euros que hemos pagado) pero se dejaba comer bastante a gusto.
Después de comer han venido las copas de rigor y hemos hecho entrega del regalo: un reloj de pared (con péndulo y todo) con una inscripción conmemorativa.
Lo siguiente ha sido tomar algo en una terraza y, aunque el Sol ya no pegaba como en la mañana, hacía bastante calor. Y así hemos estado hasta cerca de las nueve, cuando hemos decidido que ya valía por hoy.
Así que de vuelta a casa a cenar. Y ahora prepararé las cosas para mañana y me meteré en la cama, aunque vaticinó que estaré dando vueltas en ella durante largo rato. Y miedo tengo de lo que pueda pasar mañana en el trabajo.
Me estoy haciendo mayor. Llevo todo el día en casa con una resaca bastante considerable. Y lo de anoche no fue para tanto, como decía la canción: "Cada vez me pesan más los huesos, todo es gris ya no existe otro color. Las resacas me duran más tiempo; Y el maldito bajón me ha arrancado de cuajo la ilusión".
El caso es que anoche salí a tomar algo con unos pocos del trabajo. El poder de convocatoria ha decaído bastante, quizás por el tiempo. Según salí del metro empezó a llover a cantaros, y así estuvo toda la noche, parando intermitentemente. Así que lo único que podíamos hacer era agolparnos bajo el techo de alguna txosna mientras tomábamos algo y hablábamos, mayoritariamente del trabajo. Llevo tres semanas de vacaciones e intenté que me pusiesen un poco al día, aunque tampoco me contaron gran cosa, tendré que descubrirlo por mi mismo el Lunes cuando vuelva al trabajo.
Cabe destacar la conversación con el director del departamento acerca de rockanroll, de si son mejores AC/DC que Guns'n'Roses o Aerosmith, comparando sus respectivos cantantes (presentes y pasados). Yo sigo con la convicción de que los AC/DC están por encima en el olimpo del rockanroll, pero bueno, para gustos están los colores, y los grupos de rock.
Al inicio de la noche tuve la firme idea de beber sólo cubatas, nada de cerveza mala ni cosas parecidas. Y así empecé. A veces se me olvida que los pobres txosneros no son camareros y es una estampa clásica el verlos danzar entre las botellas buscando el whisky que he pedido, o servir por partes iguales whisky y Cocacola. Así que con ese panorama, con tres cubatas ya estaba más que servido. Lo siguiente fue cerveza mala, pero que a esas horas y en ese estado ya no parecía tan horrorosa.
La gente del trabajo desapareció bastante rápidamente, así que en vez de ir a casa, llamé a unos amigos, para ver si andaban cerca. Y la verdad es que estaban a unos veinticinco metros de donde yo me encontraba, así que fui con ellos. Tampoco aguantamos mucho más, y un rato después decidimos irnos.
El problema fue cuando uno de ellos notó que le faltaba el móvil. Menudo desastre, en una semana hemos perdido dos móviles y una cartera. Tres personas diferentes, creo que el siguiente soy yo.
Por supuesto, antes de coger el metro fuimos a por el obligado bocadillo. Tuvimos que andar bastante por la ciudad mientras llovía, pero al final llegamos a la bocatería. No sé que tenía el bocadillo que comí, pero estaba exquisito, creo que llevaba carne picada, queso, lomo y alguna otra cosa. Hacía tiempo que no comía un bocadillo tan rico, se aprovechan los cinco euros que cuesta.
Al terminar el bocadillo fuimos a la boca de metro más cercana y de ahí a casa. Creo que ya eran más de las siete cuando entré por la puerta.
Y hoy, dentro de un rato, volveré a salir, espero que por última vez esta semana. Parece que esta noche no va a llover, lo que se agradece bastante. Quizás me acerque al concierto de Mägo de Oz, que aunque últimamente no les sigo mucho, tienen unas cuantas canciones que me gustan, y puede que en directo suenen bien.
Bueno, nada más hoy, voy a seguir con la cena, espero que no se me queme nada. Tengo algo de tortilla de patata que me sobró de anoche y estoy friendo unas salchichas y unas patatas, de mientras aliñaré la ensalada. Hay que cenar bien.

Anoche, mientras el resto de la ciudad andaba en fiestas, fui al cine. La película elegida fue White Noise 2, de la que no había visto su primera parte, aunque tampoco importó mucho. La película está bien, típico film de pseudo-terror con un par de sustos y adentrándose en el, trillado, mundo de lo paranormal. Nada del otro Jueves pero entretenida.
Después del cine estuve dando un paseo por la ciudad, esquivando la zona de fiesta. Para variar, estuvo lloviendo casi toda la noche, menos mal que no salí en plan de fiesta... Así que el paseo estuvo pasado por agua, cosa que no nos importó demasiado, todo sea dicho. Se alargó un poco más de la cuenta y ya eran más de las cuatro de la mañana cuando volví a casa.
Hoy ha sido una nueva jornada de descanso, para coger fuerza a los días que me quedan de vacaciones, en los que habrá que salir por la noche para reencontrarse con viejos conocidos y prepararse psicológicamente para la inminente vuelta al trabajo.
Ayer fue el primer día de fiestas de Bilbao. Y ya que el Viernes tocó descansar, anoche había que salir. No sé para que cojo vacaciones, si luego no las aprovecho para descansar. El caso es que a eso de las nueve de la noche estaba ya en Bilbao, entre la multitud de gente que pululaba por cada rincón de la ciudad. Después de tomar algo fuimos a cenar un plato combinado. Aunque esa fue la excusa para empezar a sacar botellas de txakolí. Al terminar el plato combinado (que no le llegaba ni a la suela de los zapatos al del Martes pasado) comí una tarta de mouse de chocolate, que estaba bastante buena.
Tras la cena, la primera parada fue un bar, viejo conocido nuestro, donde nos tomamos un cacharro antes de sumergirnos en el océano de gente de las calles. En el bar se estaba bastante bien, pero claro, como eran fiestas había que salir a la calle.
En las txosnas la cantidad de gente era desmesurada. Un agobio constante, mezclado con mala música y pésima cerveza. Con lo bien que estaba yo con mis cubatas... Por si fuera poco agobiante esta escena, se puso a llover, y la gente se empezó a apelotonar como animales. Con ese panorama era mejor salir fuera y mojarse un poco, pero evitar a esa muchedumbre enloquecida.
Y así fue pasando la noche, entre breves encuentros con amigos/as. Hasta que el hambre pudo con nosotros y fuimos en busca de unos bocadillos. Yo me agencié uno de lomo con queso, y he de decir que no fue gran cosa. El queso no estaba hecho y el lomo era normalito. Pero a esas horas estuvo bastante rico. Hay quien se buscó unos bocadillos más elaborados, como uno de bacon-queso-tortitlla de patata.
Después del bocadillo (que no sé si fue re-cena o pre-desayuno) nos fuimos a casa en metro. Todavía me queda por saber cómo salió del metro el pobre al que dejamos sin billete... no nos dimos cuenta nadie hasta que las puertas del metro se cerraron, y él dentro sin billete para salir. Espero que no tuviese muchos problemas.
Joder, ¡Putos chupitos! Sí, ¡putos chupitos! Yo que entraba en el bar con suficiente alcohol en las venas como para no querer ni una copa más... pero no, tenemos que conocer a los/as que están al otro lado de la barra. Han sido al menos ocho chupitos, y no sé lo que contenían cada uno, pero nada bueno, desde luego.
Remontémonos más. Hemos empezado la noche viendo un partido de baloncesto (impresionante canasta a falta de dos segundos desde el campo contrario), cenando algo y jugando unas partidas a la Wii. Después bajada a las Txosnas, pillar algo de avituallamiento líquido y a ver el concierto de “El sueño de Morfeo”. Sí, lo he visto, lo más triste es que no he ido por una mujer. Joder, he ido a ver eso y ayer no vi a Barricada, es bastante triste, lo reconozco.
Después de eso hemos seguido tomando un par de cubatas, hasta que, erróneamente, hemos decidido entrar en un bar. Todo iba bien, pero a la camarera se le ha ocurrido ponernos unos chupitos. Y han sido los primeros de una interminable serie, que hacen que ahora mismo las letras estén bailando ante mis ojos.
Ya es de día, y no sé si podré conciliar el sueño, otra vez tengo que dormir solo, sin nadie a quien abrazar, sólo mi estado de intoxicación etílica me hace compañía. Sólo mis huesos calientan las sábanas. He vuelto a ver la sonrisa que puebla mis sueños, el rostro que alimenta mis deseos y que permanece en el reino de lo inalcanzable. Una vez tuve algo que no me merezco, pero se dio cuenta de lo poco que puedo ofrecer. En fin, basta de lamentaciones que no conducen a nada, ahora sólo puedo dormir y esperar que los sueños me conduzcan hacía un lugar mejor, soñaré que soy feliz, soñaré que te tengo, otra vez, entre mis brazos. Al menos lo podré disfrutar hasta que despierte. Dulces sueños.
Me encantan las tormentas de verano. Sobre todo estando en casa, con la ventana abierta, o en el balcón y contemplando como la lluvia cae violentamente. Claro que es mejor pasar esos momentos acompañado, pero no siempre se puede. Después del sofocante calor que tuvimos ayer, hoy ha estado gran parte del día lloviendo, y de una manera bastante fuerte en ocasiones. Eso sí, el calor no se ha ido.
Ayer me levanté sobre las once y pico, muy pronto para estar de vacaciones. Me tomé el zumo de naranja recién exprimido, recogí un poco la casa, me duché, me vestí y salí de casa. En la calle había unos, nada despreciables, treinta y dos grados de temperatura, o lo que es lo mismo: un calor infernal al Sol. Y precisamente así tuve que esperar durante un rato, ¡Ya ni a la salida del trabajo se es puntual!
Así que después de esperar un rato al Sol y un par de paradas de metro estábamos pidiendo comida china por teléfono, apurando hasta casi la hora en la que dejan de recoger pedidos. Una media hora después, ya estaba la comida en casa. Y después de admirar la espléndida mesa del IKEA (bueno y la balda bien puesta y el cuadro perfectamente enmarcado), empezamos a comer. La verdad es que nos pasamos pidiendo comida, sobró la mitad. De lo que no sobró ni una gota fue de la botella de ¿licor de flores? que nos dieron con el pedido, y eso que a mi no me gustó mucho. Me tuve que conformar con la cerveza y con un cubata con hielos en forma de piezas de puzzle.
Hacía un calor horrible, y allí no había aire acondicionado que se pudiese encender al menos un par de minutos antes de que alguien lo apagase... aún así, entre una cosa y otra, la tarde pasó bastante rápida. Cuando nos dimos cuenta ya eran las nueve de la noche.
Despedida, media hora en metro y a seguir siendo sociable. Tomar un par de cacharros en los bares y a cenar al sitio donde siguen poniendo los mejores sanjacobos de toda la zona (mucho mejores incluso que los que preparo yo en la freidora). Como llevaba toda la tarde combatiendo el calor a base de ingerir gran cantidad de líquidos (la mayoría de ellos con dosis de alcohol incluida), no pude terminar la cena, que incluía una cantidad de comida mastodóntica: el plato estaba recubierto por una capa de patatas fritas, y sobre esta un par de sanjacobos (de un tamaño bastante considerable) y otro par de huevos fritos. Todo acompañado de pan y ensalada. Hacía mucho que no cenaba allí, demasiado tal vez. Nos regalaron una camiseta, que a última hora de la noche pensé que se la debería de haber regalado a alguien, por los viejos tiempos.
Tras la cena, fuimos a tomar algo a los bares, y después a impregnarnos de lleno en el ambiente de fiestas. Al final, el cansancio y la nostalgia me derrotó y me fui a casa, mientras se desataba una tormenta a la altura del pecho.
Una lágrima cae. Será la falta de costumbre. Un rostro, una sonrisa. Un corazón que, momentáneamente, deja de latir. Miles de sentimientos intentan aflorar, pero se les hace un nudo para que permanezcan en el sótano del corazón, de donde nunca deberían salir, al menos si se quiere mantener la cordura emocional. Aunque es una tarea harto difícil. Intenta sonreír, ocultar todo el revuelo que hay tras los ojos. Palabras de suplica quieren hacerse oír, acallarlas es lo más sensato. Aún así es agradable volver a contemplar lo que tanto se quiere. ¡Dios! Si tan sólo pudiera acariciar su rostro...
Y ahora, a solas, una lágrima cae. Y otras la siguen. Cada una lleva tallada una palabra. Veo "nostalgia", otra dice "amor", hay las que piden piedad y las que suplican una nueva oportunidad, aunque la mayoría claman volver atrás, a un tiempo en el que no hacía falta que se derramasen. Pero sin cometer tantos errores y estupideces. Dicen que con el tiempo se aprende de los errores, como evitarlos en el futuro y se madura. Y puede que sea cierto, pero, ¿de qué sirve todo eso si ya se han cometido los errores que marcarán el resto de tu vida y que impedirán conseguir lo que más se ansía?
Lágrimas que bañan un mar de recuerdos, un océano de sentimientos. Tanto tiempo ha pasado, pero no se curan las heridas. Daría lo que fuera por volver a empezar (una vez más), pero daría mucho más por tener una nueva oportunidad con quien de verdad supo embrujar mi corazón. Porque siempre será suyo, sólo me queda envolverlo y enviarlo, quizás lo cuide mejor que yo.
Lágrimas, lágrimas, lágrimas. Estoy cansado de la pasión ambulante, de la derrota como forma de vida, del desamor por bandera. ¡Joder! Tantos "te quiero" que no supe decir, tantas palabras que no pronuncié. Y no sirve de nada ser ahora mejor, si ya no se está con quien serlo. Maldigo en voz baja y me recuerdo a mi mismo que, si no se puede volver a tener lo que antaño se poseía, quizás en el futuro se tenga algo mejor. Pero es muy difícil encontrar las fuerzas para creerlo.

Ya he vuelto de mis escasos días de relax, en los que no he hecho gran cosa, a parte de tumbarme al Sol, dar un paseo de vez en cuando y salir a tomar algo cuando el Sol apaga sus focos.
Y la verdad es que ha hecho mucho calor, me he pasado horas tumbado casi al ras del suelo, rozando la hierba y dejando que el tiempo siga su curso mientras mi cabeza intenta evitar divagar más de lo necesario. No he aprovechado los días. No he leído lo que iba a leer ni he escrito lo que iba a escribir. Pero he estado en Paz, dejando que las preocupaciones se quemen al Sol y se evaporen.
Ayer fue la última noche que salí a tomar unas copas y como dicen que tres es multitud, sólo estuvimos dos. Empezamos en una terracita jugando el tres en raya, Scrabble (o como nos imaginamos nosotros que se jugará) y al Dominó, todo ello con klínex. No sé que pensarían todos los que nos miraban... (cuanto menos era curioso jugar al Dominó con fichas hechas con trozos de pañuelitos de papel).
Después de eso fuimos a un par de bares más hasta que la hora de cerrar estuvo bastante cerca, momento en el que bajamos hasta la playa.
Se supone que ayer había lluvia de estrellas fugaces. Y lo cierto es que se vieron unas cuantas. El cielo estaba totalmente despejado y se podían contar cientos de estrellas. Resulta bastante relajante contemplar el firmamento en una noche estrellada. Así que, durante un par de horas, nos dedicamos a mirar las estrellas, pidiendo un deseo cada vez que veíamos una estrella fugaz. Siempre el mismo Deseo, tan aparentemente simple como poco probable su consecución.
Como suele ocurrir en esos momentos, intentamos cambiar el mundo, como tantas noches se ha intentado antes, pero, como siempre, no dimos con la solución satisfactoria. Y la noche acabó allí.
Acabo de volver, ni siquiera he sacado las cosas de la mochila y ya me vuelvo a dar una ducha para salir dentro de un rato. No sé yo si estos ataques de sociabilidad serán buenos.
Ya era hora de que hiciese un poco de calor. Ahora mismo son las cuatro de la tarde (aunque probablemente publicaré esto a la noche), acabo de comer y estoy sentado al Sol, con una sombrilla y disfrutando un poco de la brisa del mar. No sabía que la pantalla del portátil se viese tan mal en la calle, será el Sol. La próxima vez que compre un portátil tendré que asegurarme de que se vea medianamente bien en el exterior, que creo que me voy a dejar los ojos si estoy aquí mucho rato.
Y esa es la única preocupación que tengo ahora mismo. Bueno, esa y la terrible resaca que tengo. Anoche perdí la cuenta de los whiskys que me tomé. También perdí la cuenta de las veces que me llamaron "Cabronazo" o "Hijo de Satanás", lo que era bastante apropiado. A eso de las diez y pico de la noche salí de casa de viaje hacía aquí. En el trayecto en coche puse un CD con una recopilación personal de AC/DC, empezando con "Hells Bells" y terminando con "You Shook Me All Night Long". La música influye mucho en el estado de ánimo, y escuchar durante un rato a los AC/DC es como una inyección de adrenalina. Así que al llegar me apetecía salir a tomar unas copas y, si era posible, escuchar buen rockanrol. Y, claro, de ahí que lo de "Hijo de Satanás" me viniese como anillo al dedo, o como cuernos a la cabeza (en referencia a Angus Young, no a otra clase de cuernos). Pese a todos esos piropos, creo que no fui excesivamente malo, o por lo menos no más que de costumbre, además, en un acto de buena fé, acabé ofreciendo sabios (a mi entender) consejos, que en el momento me parecieron bastante buenos, pero que estaban, inevitablemente, contaminados con alcohol. Aun así creo que fueron acertados.
Así que después de tambalearme hasta casa, me acosté y debo decir que tardé menos de lo que me esperaba en dormirme. Hoy me levantado bastante tarde y, para mi sorpresa, el cielo estaba totalmente despejado y el Sol calentaba bastante.
Han pasado veinte minutos casi sin darme cuenta, me distraigo con cualquier cosa. Creo que tengo que mover un poco la sombrilla, que me empieza a achicharrar el Sol. Y cuando me cansé de forzar la vista para ver la pantalla del ordenador, o cuando se acabe la batería, me recostaré un poco y dejaré pasar el tiempo, escuchando música y dormitando un poco. Y por una vez me importarán bien poco los cientos de bichos que danzan a mi alrededor.
El otro día (creo que fue el Viernes), Despistaos dio a conocer el primer single de lo que será su nuevo disco, "Vivir al revés", que saldrá a la venta en Septiembre. En su página web se puede escuchar la canción (titulada "Cada dos minutos") y ver el videoclip de la misma. Tanto en el video como en la canción han participado Rulo (de La Fuga) y Kutxi (de Marea) poniendo sus voces en unas estrofas.
El tema dura unos escasos tres minutos, sigue bastante en la línea del grupo, no está mal, pero te deja con la sensación de que podría haber sido más. No obstante, sirve para abrir boca y esperar lo que será el cuarto disco de estos chicos.
Cada Dos Minutos
Cada dos minutos cambio de opinión
si me roza el corazón con el filo de sus labios...
Cada dos minutos desesperación
se acomoda en mi colchón y casi no deja espacio.
Cada dos minutos cambio de estación,
Primavera en un rincón, se atrinchera el Verano.
Cada dos minutos muere de calor
y cegado por el sol busca un otoño mojado...
Mojado...
Cada dos minutos trato de olvidar todos los momentos que pasamos.
Cada dos minutos una eternidad,
Cada dos minutos sin tocar tus manos,
Cada dos minutos trato de olvidar todos los momentos que pasamos,
Cada dos minutos una eternidad,
Cada dos minutos sin tocar tus manos...
Cada dos minutos pierdo la razón,
me abandona la ilusión, me tropiezo y me caigo.
Cada dos minutos recuperación,
me despierta en el salón y me levanto despacio...
Despacio...
Cada dos minutos trato de olvidar todos los momentos que pasamos.
Cada dos minutos una eternidad,
Cada dos minutos sin tocar tus manos.
Cada dos minutos trato de olvidar todos los momentos que pasamos.
Cada dos minutos una eternidad,
Cada dos minutos sin tocar tus manos...
Cada dos minutos trato de olvidar todos los momentos que pasamos juntos.
Cada dos minutos una eternidad, sin tocar tu manos....
Cada dos minutos...
Bueno, hace dos semanas que terminó la Euskal Encounter 15, pero entre lo vago que soy, lo cansado que he estado y <<insertar aquí cualquier otra excusa que se me ocurra>>, no he tenido tiempo para hacer un breve resumen del evento, revisar las fotos y subirlas. Como apenas me acuerdo de lo que hice hace dos días, puede que la crónica no se ajuste mucho a la realidad, pero bueno, como suelen decir: la intención es lo que cuenta. Así que ahí va:
Después de unos diez días (aunque parecieron más, por lo menos once) pasando la mayor parte de la jornada en el trabajo (fin de semana incluido) y con el lógico agotamiento de no haber dormido más de seis horas diarias, llegó la Euskal Encounter de éste año.