Miércoles 8 de Septiembre del 2010, Same Shit, Everydays!
El otro día tuve que instalar un sistema operativo (Kubuntu, por supuesto) en una de las máquinas del trabajo (Laida, una de mis niñas) y decidí darle un toque distinto al fondo de escritorio. No tenía pensado poner ningún fondo con animales, tan sólo alguna imagen o paisaje, pero al entrar en KDE-Look el primer fondo que vi fue éste, así que no busqué más.
¿No son adorables los gatitos?

Hace un par de semanas (o cuatro) me dio por revivir los viejos juegos de mi infancia, de la época de la NES, así que eché mano de un emulador y anduve buscando unos cuantos juegos de los que guardaba buenos recuerdos. Uno de ellos, y que no podía faltar, fue el legendario Super Mario Bros. 3, una obra maestra de los videojuegos y una lección de jugabilidad y adicción. Ya quisieran muchos de los juegos modernos que se ven hoy en día mantener la mitad de la calidad de éste clásico (sino recuerdo mal de finales de los ochenta).
El caso es que después de unos cuantos días poniéndole bastante empeño (sí, tenía cosas mejores y más productivas que hacer... pero no me apetecía hacerlas) conseguí acabarme el juego. No sé cuanto tarde, pero desde luego muchísimo más que los once minutos del tipo de éste video.
El truco es que pasa del primer mundo al último utilizando un par de flautas que consigue casi al principio del juego, aún así es impresionante la habilidad y, sobre todo, lo estudiado que tiene que tener cada pantalla para hacerlo todo con semejante precisión.
Hay un montón de páginas con videos de juegos enteros, se suelen denominar speedruns (o time attacks) y los hay para todos los gustos y colores. Así que ya tenéis otra idea para perder el tiempo de una manera absurda y nada productiva.
En Abril de éste año vi, por primera vez, la película Más Extraño que la Ficción. El film me agradó bastante (lo he visto un par de veces), no me gusta hablar de los argumentos de las películas, es mejor verlas sin saber mucho de la historia, así que si alguien no la ha visto, que invierta dos horas de su vida en su visionado. En la película se debatía sobre la posibilidad de que la vida sea una tragedia o una comedia. Incluso el protagonista (muy bien interpretado por Will Ferrell) llevaba una libreta donde iba marcando las situaciones que podían incluirse dentro de uno de los dos géneros. Yo no he llegado a ese extremo, pero me faltarían páginas en la libreta enumerando las situaciones que podrían entrar en uno de ellos, de hecho muchas de esas situaciones podrían entrar en cualquiera de los dos grupos, dependiendo de cómo se enfoque. He visto demasiadas películas de Woody Allen como para entender que muchas veces van unidas la tragedia y la comedia.
Y no sólo en el cine, evidentemente. Viendo las situaciones desde cierta perspectiva podría construirse dos historias paralelas, una trágica y otra cómica. Desgraciadamente no se ven en perspectiva y suele imperar la visión trágica. Y elementos dramáticos no faltan, más bien sobran, pero que sería de la vida sin emoción... o eso dicen.
El caso es que a veces hay situaciones que se antojan de lo más curiosas, por llamarlas de alguna manera, sobre todo por el elenco de variables que se entrelazan con ella, formando una gran telaraña que se convierte en la tragedia o la comedía de la vida.
Puede que sea por la forma en que contemplo mi vida de vez en cuando, desde una posición un tanto alejada y analizándolo como si de un libro o una película se tratase. Desde luego argumento no iba a faltar.
En fin, es curioso lo caprichosa que es la vida, o quizás seamos nosotros los que hacemos así de caprichosas las situaciones, o el azar que se empeña en agitarnos fuerte cuando menos nos lo esperamos, o puede que estemos condenados a arrastrar con nosotros a nuestros demonios, ¿Quién sabe?
Cambiando de tercio y dejando a un lado vanas reflexiones sobre lo trágico o lo cómico de la vida, el otro día leí que Doctor Deseo espera sacar nuevo disco a principios del año próximo, habrá que esperar expectante el trabajo de estos bilbaínos, capaces de mezclar grandes canciones con temas más bien mediocres, pero en general su discografía es bastante interesante.
Ah, y ayer me regalaron una jarra recién traída de Alemania. Muy bonita y maja ella (la jarra y la chica) :-) Ahora sólo falta estrenarla con una buena cerveza (y buena compañía).

Continuando el post del otro día sobre las medidas de seguridad en algunos trabajos, y para que no se note mucho que últimamente no escribo gran cosa por estos lares (será que estoy muy ocupado, o algo), aquí hay unas cuantas fotos más. En realidad formaban parte de uno de mis odiados pps, yo me he limitado a extraerlas.
Estos son los tipos que más en serio se toman la seguridad en el trabajo:

Al parecer Google no tiene todas las respuestas, algunas preguntas se escapan al omnipresente buscador. O al menos eso nos quieren hacer pensar... ¿será que Internet está fomentando el absentismo en las iglesias y estas están preparando la revancha?
Quien sabe, igual ahora sacan un buscador nuevo, el Godgle (sí, es un chiste muy malo y forzado), y puede que nos sirva para resolver todas esas dudas existenciales a las que Google no tiene respuesta.
Hoy se ha puesto a la venta el nuevo trabajo de Quique González, con el críptico nombre de "Avería y Redención #7". En el disco le acompañan un grupo de músicos que se autodenominan "La Aristocracia del Barrio". En los últimos tiempos me ha interesado bastante la carrera musical de éste hombre. En sus cinco discos anteriores de estudio tiene temas muy interesantes, pero el álbum que más me gusta es, sin duda (y como comenté en un post sobre el genial tema "La Ciudad del Viento") el directo publicado el año pasado (Ajuste de Cuentas). Puede que sea por la situación en la que estaba cuando lo escuché por primera vez, el lugar, la compañía. Pero realmente creo que es un gran disco y un directo fabuloso. Con un DVD que recoge el concierto completo. A partir de escucharlo me interesé por su discografía, que he repasado bastante, pero siempre acabo recurriendo a "Ajuste de Cuentas".
El disco que acaba de lanzar es, por decirlo de alguna manera, complicado de escuchar. Son diecisiete temas, la mayoría bastante cortos. En general la música está muy bien, melodías suaves, con aire melancólico. Pero por alguna razón las canciones no me acaban de convencer, no sé si serán las letras o la entonación que le pone en alguno de los temas (y eso que creo que Quique González tiene una esplendida voz). Puede que, como ya he dicho, simplemente sea que es un disco difícil de escuchar y necesite digerirlo mejor y con más tranquilidad. Ya se verá a lo largo de los días y las semanas, de momento puedo decir que, de algún modo, me fascinan las melodías y la voz de Quique, pero que no me acaba de convencer del todo.
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Transcribo las letras del disco (cogidas de la web oficial):
Para que luego digan que no hay seguridad en el trabajo... (Seguro que alguno de estos métodos son más efectivos que los que se usan por aquí y que mucha gente se salta a la torera).