Miércoles 8 de Septiembre del 2010, Same Shit, Everydays!
Como era de esperar, el disco de Doctor Deseo no ha salido hoy. En su página web anuncian que saldrá el día dos de abril (el miércoles que viene). La razón del retraso parece ser que son "problemas con la censura", lo cual no acabo de entender mucho, en su web está la supuesta portada del álbum y lo cierto es que no hay mucho que censurar...
Los títulos de las canciones que se incluirán en el disco son los siguientes:
También comentan que han colaborado varios artistas en la grabación del disco, entre ellos Batiz, Robe y Aiora Renteria.
La gira de presentación arrancará éste mismo Viernes (antes de la salida del disco) en Durango, para continuar el Sábado 5 de abril en Biarritz, el viernes 11 en San Sebastian, el sábado 12 en Vitoria y el viernes 18 y sábado 19 en Bilbao.
Habrá que esperar una semana más para escuchar "Sexo, Ternura y Misterio", el décimo disco de estudio de Doctor Deseo.
Se supone que mañana, 25 de Marzo, debería salir el nuevo trabajo de Doctor Deseo. Y digo se supone, porque las últimas noticias que hay indican que "es posible que el disco sufra un leve retraso en su salida", o al menos es lo que reza en su página web.
En esa misma web lleva unos días colgado el primer single del disco de inminente salida. La canción se titula "Mi torpe Corazón", y desde la primera nota emana el aroma inconfundible de la música de la banda bilbaína. La letra y la peculiar voz y manera de cantar de Francis también siguen el mismo estilo que ha caracterizado al grupo durante tantos años.
Como ya dije en su momento, el disco se llamará "Sexo, Ternura y Misterio" y debería estar en las tiendas mañana, aunque seguramente se retrasará, unos días, unas semanas o quien sabe. Para abrir boca tenemos éste primer single La canción está bastante bien, aunque, como me pasa con muchas canciones de Doctor Deseo, me sabe a poco, bueno, más bien me parece que tiene poquita letra.
Aquí debajo dejo la letra de la canción transcrita de oídas, así que con posibles fallos potenciales.
Fin de Semana Santa. Mañana, otra vez a trabajar después seis días de descanso. En general ha sido una Semana Santa muy tranquila, exceptuando una pequeña escapada la semana pasada a invadir otra casa (aunque bastante más cerquita que Madrid y con una dueña más neurótica que en la anterior ocasión).
Si por algo ha destacado la escapada ha sido por el frío, que ha sido realmente molesto. Desde la tarde, tomando algo en una terraza, hasta la noche, yendo de bar en bar. Incluso salí con bufanda (más bien la sacaron por mi y la llevé yo durante toda la noche), pero en general no había llevado ropa de abrigo, no creía que hiciese tanto frío. Volvimos a casa tarde y con frío, así que fue una bendición meterse en la calentita cama.
Lo primero que pensé al despertar a la mañana siguiente fue que nunca recuerdo lo malas que son las resacas de vodka hasta que es demasiado tarde, lo segundo que pensé fue que qué demonios hacía en la cama con un oso de peluche casi más grande que yo (y que conste que yo no lo había puesto ahí). Después de levantarme fui a darme una necesaria ducha para aparentar ser persona. Odio los calentadores eléctricos, ¿no habíamos enterrado ya esa obsoleta forma de calentar (una pequeña cantidad de) agua?. Después de esperar media hora larga pude ducharme con un agua más bien templada. Y con un frío más que acentuado en el exterior. Tras la ducha y la consiguiente lucha por entrar un poco en calor tocó decidir dónde comer. Teniendo en cuenta que la noche anterior había sido larga y abundante en ciertas dosis de líquidos, imperó la decisión más lógica: quedarnos en casa. Mano a la nevera, sacar macarrones, recalentar, y problema alimenticio solucionado. Eso sí, hay que mencionar un insólito hecho: ¿Cómo es posible tener en una nevera latas de coca-cola que llevan más de cuatro años caducadas? Y lo peor es que no estaban malas (o eso dicen, que yo no lo probé).
Después de pasar media tarde vagueando y viendo el plan que había para esa noche y las pocas ganas de hacer nada que teníamos, decidimos batirnos en retirada hacía casa, que al menos se está más calentito, aunque sin compañía, que se le va a hacer. Así que despedida, coche, carretera y vuelta al hogar.
Y esa ha sido toda la acción que he tenido en estos días festivos, el resto del tiempo lo he pasado en casa, peleando con un incipiente constipado, viendo películas, contemplando el aguacero que caía tras las ventanas y sumido en otras tareas menos decorosas y más relevantes (que es lo mismo que no decir nada y mantener un cierto aire enigmático).
Y siguiendo el hilo de mis primeras frases: mañana de nuevo a trabajar. El mes de Abril va a ser bastante duro, me voy a cabrear mucho y me voy a indignar más aún. Pero, ¿quien quiere un trabajo sencillo, sin preocupaciones y sin responsabilidades? En fin, al menos sólo queda una semana para cobrar (¿será con objetivos? ¿o eso será el mes siguiente?).
Me he dado cuenta que tengo demasiadas cosas en la cabeza como para poder pensar con coherencia en todas ellas, creo que necesito un dualcore (o mejor quadore), para abarcarlas con la profundidad necesaria, sino creo que nunca llegaré a tratarlas de la manera que se merecen y acabaré volviéndome loco y ansiando huir a algún sitio (¿Cuánto necesitaría para huir muy lejos de aquí y dedicarme a hacer cualquier cosa que me de lo justo para poder vivir?).
En fin éste año va a ser... ¿decisivo? Me acabo de acordar que en un par de semanas empiezo un curso de Java. Así que ha pasarse otros tres meses saliendo de casa a las ocho de la mañana y volviendo a las diez. El curso es bastante cortito, pero bueno, algo es algo. Yo quería uno de unas 300 horas, pero ese lo veo complicado a no ser que me echen del trabajo, y parece que eso no va a pasar (y no será porque no me quejo por todo).
Creo que no tiene que ser nada bueno meterse la paliza que me he metido yo éste fin de semana. El Viernes me levanté a la hora habitual y salí de casa a eso de las siete y media de la mañana. Después de trabajar, comer y pasar una amena tarde, me tiré algo más de cuatro horas en la carretera. Hasta llegar a Madrid a eso de las dos y pico de la mañana. Allí me tomé un par de cacharros y a la cama, para levantarme unas seis horas después.
El sábado, después de levantarnos, desayunar y ducharnos, salimos a la calle (donde hacía un incomprensible y bochornoso calor). Una vez en la calle tocó ruta con una apañada guía turística. Improvisando un poco acabamos en los sitios típicos: la Moncloa, la Puerta del Sol, la Plaza España, la Plaza de Oriente, la Plaza mayor (que es algo así como la Plaza Nueva de Bilbao, pero algo más grande, al salir pensaba ver al Arriaga y la Ría). En fin lo más típico y socorrido de Madrid. La verdad es que esa zona de la ciudad no está nada mal, alejado del estilo urbanita y caótico que se respira en casi toda la capital.
Lo siguiente para ver era la parte vieja: La Latina. Pese a que estábamos a tiro de piedra de allí, fuimos en metro para evitar acabar en Dios-sabe-donde (e hicimos bien, sabiendo como es la orientación de la guía, era la opción más sensata). El Metro de Madrid es algo así como un caos total que quien lleva un tiempo pululando por él le encuentra cierta coherencia y armonía. Pero no lo tiene. Pasillos infinitos, techos bajos, andenes claustrofóbicos, vagones minúsculos, cientos de indicaciones y líneas... Se pasa más tiempo andando entre los pasillos de las estaciones que en el trayecto en sí del metro. Y hay diferencias abismales, no sólo entre estaciones, sino entre los andenes de diferentes líneas dentro de la misma estación. Pero bueno, después de un par de días de viajes en metro, casi me he acostumbrado a los múltiples transbordos y las caminatas por las estaciones, subiendo y bajando escaleras.
Una vez que llegamos a la Latina, nuestra siguiente prioridad era comer algo. Y resultó ser una empresa algo complicada, Vayas donde vayas, en Madrid siempre hay muchísima gente. Sea la zona que sea, sea la hora que sea. El caso es que tras recorrer varias veces las mismas calles buscando algún sitio con una mesa libre para comer, decidimos esperar en un bar tomando algo mientras se libraba alguna mesa. Menos mal que no cerraban la cocina. Empezamos a comer cerca de las cuatro de la tarde, eso sí, el sitio resultó estar bastante bien, con unas raciones bastante majas.
Después de comer, y viendo el buen tiempo que hacía, fuimos en Metro hasta El Retiro, donde estuvimos dando una vuelta y tomando algo. Cuando empezaba a oscurecer llegamos a la Puerta de Alcalá y a la guía se le ocurrió la feliz idea de recorrer todo el paseo de la Castellana andando. El resultado fue hora y media de caminata hasta llegar a las Torres Kio. Una vez allí, agotados y con la noche encima, decidimos ir a casa a cenar. El camino de vuelto lo hicimos en metro, por supuesto. Un par de transbordos y en veinte minutos estábamos en casa. Salimos a por algo de cenar y a tomar algo. Después de cenar tomamos un par de copas en casa mientras veíamos (aunque me pese reconocerlo) el final de la gala de Mis España. Un espectáculo bastante triste, la verdad, aunque siempre es interesante verlo con un par de mujeres que no paran de criticar a las mises.
A eso de las dos y pico de la mañana salimos a conocer un poco el ambiente nocturno de la ciudad. Primero me llevaron a la zona de Huertas (que no tengo ni idea de donde está, pero hay un montón de bares y un gentío considerable) y, después de tomar un par de tragos, fuimos a un antro donde me salté dos de mis tres principios a la hora de entrar en un bar o similar: No hacer cola y no pagar. La cola era considerable y la entrada no era precisamente barata, pero al menos no tenían música chunta. Algo es algo. Allí estuvimos el resto de la noche. Al salir metro y a casa para dormir unas cuatro o cinco horas, levantarse, ducharse, comer, hacer la maleta y de nuevo a la carretera. Y a eso de las diez y pico de la noche estaba otra vez en mi casa.
Bueno, eso ha sido a grandes rasgos, estoy demasiado cansado como para acordarme de mucho más. Como decía al empezar: no tiene que ser bueno meterse estas palizas. Me duelen las piernas de tanto andar y estoy agotado de tanto movimiento y de no dormir. Ahora volveré a dormir en mi cama, toda para mi, sin compartirla con nadie.
Esta semana va a ser muy dura, no sé cómo voy a conseguir recuperarme. Estoy mayor para esto.