DePRiMeNCia
Blog Personal de ReKy
Serial Experiments, Fase 03: Cambios
"Me aburre lo más cotidiano quizás no valgo para algo mejor. De dia te ofrezco la luna pero se me esfuma y de noche tendré que invitarte a cenar..."
(V.2.5.8b)

Sábado 4 de Septiembre del 2010, Same Shit, Everydays!

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2008

Abril del 2008

Lunes 28 de Abril del 2008

58 lecturas
515 palabras
copavino

El fin de semana que terminó ayer se me ha hecho especialmente largo. Empezó como viene siendo habitual en las últimas semanas: durmiendo. Y después de la extensa siesta, ducha, prepararse y a la calle. Y hacía bastante calor, más de lo esperado. Después de un largo paseo, y con el estomago intentando implosionarse sobre sí mismo, se hizo un alto en el camino para cenar. Y fue una cena bastante copiosa, todo hay que decirlo. Así que entre eso, el cansancio de la semana laboral y la perspectiva del día siguiente cerniéndose sobre nosotros, no pasó mucho rato hasta que emprendimos camino de regreso a casa.

Al día siguiente me levanté antes de lo que viene siendo lo normal en los fines de semana y descubrí que los sábados también tienes mañanas... cortas, pero las tienen (en realidad lo redescubrí, pero ya había olvidado como eran). Después de comer, la tarde fue bastante tranquila, enredando un poco por aquí, viendo alguna vieja película, escuchando algo de música... hasta que, con la noche aullando en las calles, llegó la hora de volver a marchar. Fue una escapada nocturna más amplia que la anterior, pero sólo un poco, horas antes de cerrar los bares ya estábamos batiéndonos en retirada.

Y llegamos al Domingo, sagrado retiro temporal, ancestral jornada de descanso. Y los Domingos también tienen mañanas, quien lo iba a decir... Así que me levanté a una hora medianamente prudencial, me duché, recogí un poco la casa, cogí una botella de Txakolí y emprendí una larga caminata hasta el punto de reunión para comer. Comida que también fue bastante abundante, y hubo que dejar lasaña en el plato, si hubiese estado Garfield con nosotros hubiese dado buena cuenta de los restos. La comida siguió con un poco de sorbete de limón, postre con abundancia de chocolate y sobremesa larga regada con cava.

Y después a casa, con el cuerpo castigado por el extenso fin de semana, en el que nos hemos dado cuenta que nos hacemos mayores, y los años nos arrastran hacía delante, a veces tirando de nosotros y otras veces tirando nosotros de ellos. Pero, ¡qué coño! ¡no lo llevamos tan mal!

Aunque hoy es Lunes y ya estoy bastante cansado, gran parte de la culpa la tiene la noche que he pasado, en la que no he dormido mucho y me he despertado incontables veces. Y todo por desenchufar el despertador. Ya estaba bastante cansado del constante zumbido que me torturaba todas las noches, así que el Viernes decidí desenchufarlo y pasar de él. He puesto el móvil como despertador, pero con la paranoia de que no lo voy a escuchar, me he estado despertando cada poco rato durante toda la noche. Con lo fácil que sería meterse en la cama y dormirse profundamente hasta la hora de levantarse...

Y ahora que llega de nuevo el momento de acostarse, veo con más irrealidad el episodio de la noche del Jueves, ¿Fue real? ¿Estaba dormido o despierto? Quizás en ninguno de esos estados... quien sabe...

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Lunes 21 de Abril del 2008

56 lecturas
605 palabras
caja5

Hace ahora un par de semanas comencé un curso de Java a las tardes. De lunes a Jueves, de seis y media a nueve. Lo que quiere decir que salgo de casa a las ocho de la mañana y vuelvo poco antes de las diez de la noche. Esto unido a noches donde el descanso brilla por su ausencia (y en las que últimamente se inyectan unos sueños un tanto nostálgicos y repetitivos, con unas cuentas estrellas invitadas que se solían mantener al margen de mis desvaríos oníricos, al menos en los últimos tiempos) hace que al llegar a casa a la noche las ganas de hacer algo mínimamente productivo se reduzcan a tímidos reproches mentales a los que no hago mucho caso. Menos mal que los viernes no hay clase, sino a la noche no me tendría en pie ni para tomar la primera copa o sucedáneo (vamos, que no aguantaba despierto ni un asalto). Por lo menos ahora puedo aprovechar las tardes de viernes para poner un poco de música y... dormir. Bueno, eso cuando no hay tardes lúdicas con los compañeros de trabajo, en esos casos no estaré muy despierto y sociable para la compañía de la noche, así que más vale esperarse al sábado, que estaré menos insomne y más activo.

En el trabajo son tiempos complicados. La semana pasada estuvimos de mudanza. Dejé la planta, y el edificio donde he pasado los últimos cuatro años. Es triste ver como esos años caben en tres cajas de cartón, donde se amontonan cuadernos, documentos, muñecos, regalos, tazas... Repasando todo ese material se recuerdan cientos de momentos pasados y, sobre todo, a aquellos que se fueron. El lunes sólo quedábamos unos pocos en la vieja planta, que nos albergaba sombría y en silencio, solamente roto por el sonido de los teléfonos que yacían en el suelo esperando ser desconectados definitivamente. El nuevo sitio no está mal, es más amplio y luminoso. Se ven arboles tras los ventanales. Quizás haya demasiado bullicio, y habrá que acostumbrarse a las nuevas compañías, pero es asumible. Más curioso son los servicios, que ya no son individuales como en el otro edificio, sino colectivos cual baño de bar, en los que sólo falta el vaso en la mano mientras se hace cola para entrar. Eso sí, es idóneo para curiosas situaciones, como conocer gente nueva mientras te lavas los dientes, hablar sobre código o bases de datos mientras achicas agua o discutir las incidencias mientras te lavas las manos (¡qué situación tan acertada!).

Dejando de un lado la mudanza, en el trabajo hay un ambiente bastante tenso, será por la Primavera (o por otras muchas cosas). Además de eso, son fechas bastante estresantes, mucho trabajo, informes, planificaciones, peleas. Menos mal que esto acabará en una semana, espero que llegue vivo. Entre el estrés del trabajo, el agotamiento del curso y las malas noches no sé si voy a aguantar tanto. Necesito unas vacaciones, estoy pensando en cogerme el puente del uno de Mayo (si me dejan), sino tendré que esperar hasta Junio para tener vacaciones, aunque aún no están decididas las fechas.

Mientras tanto me esperan unas cuantas semanas en las que no tendré apenas tiempo para mi, y el poco del que disponga se esfumará cediendo el control de mi cuerpo al agotamiento. Pero bueno, merecerá la pena, supongo.

Creo que tenía más cosas que decir pero, como es habitual, muchas ideas se han quedado por el camino, no sé si lo he preguntado alguna vez, pero ¿cuándo inventarán una máquina que transcriba directamente lo que piensa el cerebro sin necesidad de teclearlo o dictarlo?

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Domingo 6 de Abril del 2008

74 lecturas
179 palabras

Seis de Abril. Hablas de traiciones, de momentos perdidos, de despedidas fatales. Gritas por lejanas caricias, besos olvidados y sabores anhelados.

Seis de Abril, susurras al oído todo aquello que se esfumó tiempo atrás. nublas mis ojos, afloran las lágrimas, la rabia enloquece.

Seis de Abril, hoy has vuelto a amanecer, oscureciendo la memoria, amarrando en el corazón el lastre de los recuerdos.

Seis de Abril, sigues negándome sueños. Revolotea por la cabeza la sombra del pasado, afilando sus garras y graznando como el cuervo que anuncia la Oscuridad.

Seis de Abril, me encadenas, me amordazas, me torturas con la pérdida. Te burlas de la soledad y de fantasmales visiones de felicidad tiempo atrás dejada.

Seis de Abril, ves pasar mujeres pero ninguna borra el lamento. Vienen y van pero no consiguen entrar en el alquitranado corazón.

Seis de Abril, eres sólo una fecha, pero tienes la fuerza de un millar de golpes en el cetro del corazón.

Y aunque el Seis de Abril se esfuma, la estela del pasado danzará durante interminable tiempo.

Maldito Seis de Abril.


¿Donde te has metido que no se de ti?
¿Cuántas cosas han cambiado desde que no nos miramos,
desde la última vez que te vi?

Sé que no te importa que no sea feliz.
¿Cuanto tiempo me has robado? ¿Cuantas noches te he buscado?
Pero ya no paras por aquí.

Mándame una carta cuando puedas,
que ya huele a primavera y todavía sigo así:
Ciego y viéndolas venir.
Ciego y viéndolas venir.

Anda que no tienes cuento, ven y di
¿Por qué me has abandonado? ¿Quien cojones te ha engañado
para que te pierdas por ahí?

Siempre he sido fiel y nunca te mentí,
vuelve que yo no me enfado, haz como que no ha pasado
y devuélveme lo que te di.

Mándame una carta cuando puedas,
que ya huele a primavera y todavía sigo así:
Ciego y viéndolas venir.
Ciego y viéndolas venir.

Mándame una carta cuando puedas,
que ya huele a primavera y todavía sigo así:
Ciego y viéndolas venir.
Ciego y viéndolas venir.

Mándame un mensaje o lo que quieras
que se quejan las aceras de que sólo sé vivir
ciego y viéndolas venir.
Ciego y viéndolas venir.
Ciego y viéndolas venir.
Ciego y viéndolas venir.
Ciego y viéndolas venir.
Ciego y viéndolas venir.

¿Donde te has metido que no sé de ti?
Ciego y viéndolas venir (Despistaos)

Domingo 6 de Abril del 2008, 23:48

Martes 1 de Abril del 2008

60 lecturas
274 palabras

¡Qué gozada es viajar en metro! Esperar 25 minutos en el anden y subir a un metro que está a punto de rebosar, para ir notando, parada a parada como la gente se agolpa más y más, emulando a las sardinas en lata, pero sin aceite ni escabeche ni nada de nada. Eso sí, he tenido la relación más próxima y duradera con una fémina de los últimos tiempos. Aunque me ha costado medio viaje verla la cara, intuía que era mujer por las uñas pintadas y por los pechos apretados contra mi espalda. Pese a que el único intercambio verbal ha sido un "lo siento" seguido de una angelical sonrisa cuando me ha dado un codazo en las costillas, al finalizar el viaje he estado a punto de pedirla el número de teléfono, para ver si podíamos repetir otro día, aunque seguramente se quedaría en un "Ya te llamaré", como casi siempre.

El viaje de vuelta no ha sido tan erótico. Ha sido un viaje por los pelos, he llegado al anden treinta y siete segundos antes de que hiciese acto de presencia el último metro del día. Entre medias, catorce interminables horas encerrado en el trabajo, a las que podemos sumar las otras catorce horas del sábado. Menos mal que ayer "descanse" (alabado sea el día del Señor). Como consuelo quedan los cinco días adicionales de vacaciones que voy a disfrutar éste año gracias a las horas extras que he sufrido estos dos días.

¡Y todavía es Lunes! (bueno, Martes técnicamente). Necesito dormir y descansar, ¿no hay drogas para eso?. En fin, al menos mañana iré más tarde a trabajar.

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