Sábado 4 de Septiembre del 2010, Same Shit, Everydays!
Aventurillas del viaje de tres semanas a China
Son poco más de las seis y media de la tarde (aunque no sé cuando publicaré esto) y estoy en el aeropuerto Charles De Gaulle, en Paris. A las 15:40 he despegado en un avión de Air France, desde Bilbao. El avión era una especie de autobus con un ala a cada lado. A los pocos minutos hemos superado la barrera de las nubes y nos hemos situado sobre ellas, se ha estabilizado la altura y la velocidad y todo recto hacía Francia.
Es bastante agradable ver las nubes así, con sus caprichosas formas y su textura, que invita a extender la mano y tocarlas. Y cuando las nubes dejan ver el suelo, casi dan ganas de tirarse y volar un rato...
El vuelo ha sido muy corto, casi no ha dado tiempo a comer lo que ofrecían las azafatas e intentar dar una cabezadita (que hubiese conseguido con unos diez minutos más de vuelo). El avión iba casi repleto, lo que no es decir mucho dada su limitada capacidad.
Tras aterrizar el avión ha estado un buen rato dando vueltas por el aeropuerto parisino, que tiene más kilómetros de pista que todos los aerpuertos españoles juntos (así a ojo). Después de salir de esa caja de zapatos con alas hemos montado en un autobus que ha estado otro buen rato recorriendo el resto del aeropuerto, por si nos habíamos quedado con ganas... y, ¿quien decía que los franceses conducían mal? El señor conductor del autobus se ha ido parando uno a uno en todos los stops que ha encontrado hasta llegar a nuestro destino. Es curioso ver como se para en una zona inmensa, asfaltada en la que no hay ni un sólo vehículo a la vista.
La conclusión de éste primer vuelo es que he estado más tiempo dando vueltas por el aeropuerto que en el aire. Algo que me ha parecido curioso es que, a la salida, no había ningún tipo de control, salir del autobus, entrar en la terminal y de ahí a donde quiera...
Ahora toca esperar un par de horitas o tres para embarcar en el avión que hará el viaje largo, desde Paris hasta Shanghai. De mientras daré una vuelta por el aeropuerto y sus alrededores y comeré algo. Cuando vuelva a salir de un aeropuerto estaré en otro continente y serás las cuatro y pico de la tarde hora local, lo que hace que aquí sean las... ocho de la mañana, o algo así, que no estoy para pensar mucho.